Carmen Dolores Carrillo Juárez

Descentrarse de los géneros canónicos literarios para narrar el mundo de manera diferente

Las posibilidades que abre la llamada ficción especulativa a la Literatura Mexicana esbozan una narrativa fascinante para leerla y estudiarla en un proyecto de investigación. En las primeras lecturas de análisis los cuentos que conforman La canción detrás de todas las cosas se nota cómo Gabriela Damián Miravete explora y muestra otras formas de narrar en las que destacan la vuelta al pasado, interés por la historia de la Tierra y las mujeres como personajes activos en la vida cotidiana de diferentes momentos históricos.

La ficción especulativa da la libertad necesaria a la creación literaria para pensar en mundos posibles diversos a como se suelen plantear en géneros realistas. No es que la ficción especulativa pierda algún tipo de referencialidad con la realidad cultural o histórica, sino que la lleva a la posibilidad de replantear lo que se da por establecido y proponer otras perspectivas. Damián Miravete abre una percepción diferente de la Tierra, del tiempo de ésta y el tiempo humano, de la intuición y percepción femenina para la ciencia y la vida cotidiana.

La ficción especulativa no sólo ofrece una literatura entretenida, sino que conduce a una reflexión nueva. Generalmente la ciencia ficción tiene un lugar preponderante en este macrogénero literario que es la ficción especulativa. En el caso de estos cuentos la parte histórica (vuelta al pasado) juega un lugar importante para desplegar sobre lo conocido de eventos pasados como la erupción del Vesubio o el temblor de 1985 otras percepciones. Una de esos aspectos insistentes es notar cómo sólo algunos seres humanos, generalmente personajes femeninos, tienen la sensibilidad de percibir la canción de la Tierra y de comprender que ésta no está al servicio de la humanidad. La Tierra tiene su propia temporalidad y su propia historia.

Damián Miravete no propone el típico futuro postapocalíptico. La característica usual de lo postapocalíptico con un final catastrófico, es subvertida para ser llevada a la idea de un futuro esperanzador. La muerte de lo vivo de un momento conduce a una vida futura. Todo se levantará de nuevo. Devuelve un futuro esperanzador en el que la Tierra continúa y otros seres humanos nacen y la habitan. ¿Y los seres humanos que han muerto? Se puede reflexionar específicamente sobre esto en varios cuentos, en especial en “Estuvieron aquí”. Los humanos prehistóricos no mueren del todo porque dejan sus restos óseos y culturales, su arte en las paredes de la gruta que tienen la capacidad de conmover a los científicos que las descubren.

Así, la narrativa finamente estructurada e hilada por Damián Miravete permite abrir preguntas acerca de su tratamiento, de cómo representa la relación entre ciencia y sueño, la comprensión de las mujeres y la Tierra y la relación entre ciencia y percepción femenina.

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