Carlos Lagunas Salazar y Aldo Amaro Reyes

Una segunda vida para el suero de leche, valorizando residuos

Cuando pensamos en la producción de queso, probablemente imaginamos un alimento listo para llegar a nuestra mesa. Sin embargo, detrás de cada kilogramo de queso existe otro producto que pasa desapercibido: el suero de leche. Este líquido se genera en grandes cantidades durante la elaboración de productos lácteos, pues para producir un kilo de queso se necesitan 10 litros de leche y se generan 9 litros de suero.

Una persona en México consume alrededor de seis kilogramos de queso al año, esto representa alrededor de 54 litros de suero por persona. La cifra puede parecer pequeña de manera individual, pero aproximadamente el 70% de la población mexicana consume queso. Es aquí donde la perspectiva cambia: se estima que podrían generarse cerca de 5 mil millones de litros de suero de leche al año. Una cantidad que muestra la magnitud del subproducto generado por la industria quesera.

El suero de leche contiene una cantidad alta de materia orgánica, por lo que su descarga directa en cuerpos de agua puede provocar contaminación y afectar a las plantas y animales que ahí viven. Lo que para la industria puede parecer un residuo, para el ambiente representa una fuente de contaminación.

El problema no radica únicamente en cuánto suero se genera, sino en qué hacemos con él. Parte de este subproducto ha sido considerado un desecho, a pesar de contener componentes que pueden ser aprovechados. Esta situación plantea una pregunta: ¿es posible dejar de ver al suero de leche como un residuo y utilizarlo como materia prima?

Esta pregunta nos lleva hacia un concepto cada vez más importante: la economía circular. En lugar de desechar aquello que normalmente terminaría como basura, propone buscar nuevos usos y convertirlo en algo útil.

Un claro ejemplo es la fermentación, un proceso presente en productos tan conocidos como el tepache. Para su elaboración, los microorganismos aprovechan los azúcares que se encuentran en los residuos de piña, y los transforman en nuevas sustancias. Esto demuestra que un residuo puede convertirse en materia prima mediante la fermentación. Entonces surge una posibilidad: si podemos aprovechar los residuos de la piña para producir tepache, ¿por qué no hacer lo mismo con los componentes presentes en el suero de leche?

Esta pregunta también está siendo explorada desde la investigación universitaria. En la Planta Piloto del Parque Biotecnológico de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), alumnos e investigadores trabajan en tecnologías para aprovechar residuos y subproductos, como el suero de leche, y transformarlos en productos de valor agregado. La finalidad es utilizarlos como materias primas dentro de nuevos procesos y contribuir a un modelo de economía circular.

De esta manera, el suero de leche deja de ser visto únicamente como el final de un proceso y puede convertirse en el inicio de uno nuevo, aprovechando sus componentes para elaborar productos como bioetanol, ácido láctico y bioplásticos. Así, lo que antes era un residuo puede adquirir un nuevo valor y formar parte de un modelo de economía circular.

Lic. Carlos Lagunas Salazar

Dr. Aldo Amaro Reyes

Facultad de Química, Universidad Autónoma de Querétaro

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