El municipio, situado apenas un nivel por encima de la familia en la valiosa clasificación de las comunidades intermedias, representa el punto donde ocurre la intersección fundamental entre la vida privada y la vida pública. Es, aún, el hogar; pero también es, ya, la patria.
Decía Manuel Gómez Morín que “el municipio es la piel de la nación”, esta afirmación pone de relieve la perspectiva municipalista de Gómez Morín, quien concebía al municipio como la célula fundamental de la sociedad y el ámbito más próximo para atender las demandas y necesidades de la población. La sociedad se configura como un entramado complejo de interacciones humanas, fundamentada en valores, normas y estructuras que delinean la convivencia.
En su seno, la identudad cultural emerge como un pilar esencial, representando el conjunto de rasgos distintivos que un grupo comparte, abarcando desde el idioma y las creencias hasta las expresiones artísticas y las practicas sociales.
Esta identidad se nutre y se transmite a través de la tradición que encapsula el legado histórico y los conocimientos ancestrales, sirviendo como un puente entre el pasado y el presente y asegurando la continuidad de un patrimonio inmaterial que define la singularidad y cohesión de cada colectivo.
Tenemos pues, que el municipio es el primer contacto entre el ciudadano y el Estado, donde se sienten directamente los problemas y necesidades de la nación, pero tambien donde emergen las caracteristicas que dan identidad a las personas que lo habitan, identidad que con el paso del tiempo converge en tradición y nuevamente hace sociedad.
Hablamos de esto debido al inicio de las fiestas tradicionales de febrero en El Pueblito, Corregidora, que son un pilar fundamental de la identidad cultural y la tradición del municipio, al ser reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro y celebrar casi tres siglos de historia. Estos festejos giran en torno a la devoción a Nuestra Señora de El Pueblito, conmemorando anualmente el traslado de su imagen a la Basílica.
La ceremonia de la Pega de Bando marca el inicio oficial, involucrando a autoridades civiles y eclesiásticas, así como a toda la comunidad, en un ambiente de profunda fe y alegría que recorre sitios emblemáticos del lugar.
Actividades como el Paseo del Buey y la distribución del tradicional caldo de buey, danzas autóctonas y procesiones, no solo mantienen vivas las costumbres ancestrales, algunas con más de 500 años, sino que también fortalecen los lazos comunitarios y el orgullo local, convirtiendo a El Pueblito en un referente cultural y espiritual en la región.
Preservar la identidad y tradición en un municipio es crucial, ya que fortalece el sentido de pertenencia de sus habitantes. Además, estas prácticas culturales y legados históricos actúan como pilares que distinguen a la comunidad, atrayendo valor turístico y garantizando la transmisión intergeneracional de un patrimonio invaluable.
Así, se asegura la continuidad de costumbres y valores que definen la esencia única del lugar. ¡Enhorabuena por Corregidora y felices fiestas a su gente!

