Carlos Antonio Contreras López

Del desafuero de AMLO a la persecución de Maru Campos

Para la oposición es un momento clave de habilidad para convertir la denuncia en proyecto

En el escenario político mexicano, el desafuero de Andrés Manuel López Obrador bajo el gobierno de Vicente Fox marcó un antes y un después en la percepción pública del entonces jefe de Gobierno capitalino. El intento de removerlo no solo le dio una exposición mediática sin precedentes, sino que lo posicionó como víctima ante la opinión pública, logrando consolidarlo como el líder de la oposición. El crecimiento electoral de AMLO en ese periodo fue directamente proporcional a la torpeza política de sus adversarios, quienes, lejos de debilitarlo, lo fortalecieron y lo catapultaron a la cima de la política nacional.

Hoy, la historia parece repetirse, pero con roles invertidos. La persecución contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, evidencia que el oficialismo ha perdido el cálculo político que alguna vez favoreció a López Obrador.

En un giro irónico, Maru emerge como una actora clave de la oposición, enfrentando la embestida de quienes buscan debilitarla, pero logrando, en cambio, consolidarse como una figura relevante. Su lucha contra el narco la coloca como la antítesis de Morena, lo que revela la incapacidad de los actores morenistas para aprender de los errores históricos y la creciente tendencia a dejar que la oposición crezca en medio de la adversidad.

La analogía resulta inevitable y, al mismo tiempo, crítica: quienes en el pasado construyeron a un líder de la oposición mediante la persecución, hoy repiten la fórmula, pero olvidan que el contexto mediático y electoral puede transformar a la víctima en protagonista. Maru Campos, ahora, representa ese papel, y el gobierno, pasmado en la crisis de los nexos con redes criminales, queda exhibido por su falta de visión y estrategia, dejando que la narrativa se escriba sola y que la gobernadora de Chihuahua se consolide como un símbolo de resistencia y contrapeso ante el avance de Morena.

Al final, el expediente de Maru Campos no se resolverá únicamente en juzgados, sino también en el tribunal más amplio de la opinión pública y la legitimidad democrática. Su futuro legal dependerá de pruebas, procedimientos y sentencias; sin embargo, por más cargos que se le imputen a los líderes de la oposición, el partido en el poder no podrá hacerse a un lado de las serias acusaciones en su contra como aliado de organizaciones criminales; para la oposición es un momento clave de habilidad para convertir la denuncia en proyecto y la resistencia en alternativa real rumbo a 2027. Porque en política, como en derecho, no basta con señalar la arbitrariedad: hay que demostrar capacidad para sustituirla por instituciones más fuertes.

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