El presidente de los Estados Unidos de América (EUA), Donald Trump, anunció un acuerdo con Venezuela. El trato le otorgaría al país de las barras y las estrellas acceso a 65 mil millones barriles de crudo, una cifra que, según algunos reportes lo señalan, duplica las reservas petroleras estadounidenses. ¿Qué impactos trae consigo esta situación?
Cuando a inicios de este año observamos de forma incrédula las imágenes de la intervención militar de EUA en Caracas para capturar a Nicolás Maduro, entonces presidente de Venezuela, pensamos que tarde o temprano Washington avanzaría en sus intereses petroleros en el país sudamericano. Hoy se puede decir que lo ha conseguido. La incursión estadounidense ha dado fruto, dando como botín ni más, ni menos que 1/5 de las reservas petroleras venezolanas. No cabe duda de que el gran ganador es Trump por varias razones.
La relación entre EUA y Venezuela pasó de ser de una de enemigos por años durante la administración de Maduro, a otra en donde el primero le ha despojado al segundo de lo más valioso que posee. La presidenta Delcy Rodríguez ha vitoreado el acuerdo, señalando que recibiría más de 100 mil millones de dólares de inversión y más de 200 mil millones de dólares en impuestos para el Estado. El recurso podría cambiar la realidad venezolana, modernizando la industria, dando empleo a la población y reactivando la economía.
Pareciera un ganar-ganar para ambos países, pero lo cierto es que difícilmente se puede “ganar” del todo con EUA cuando se presentan evidentes relaciones asimétricas. Sí, es verdad, el recurso le beneficiará a Venezuela en tanto su gobierno lo utilice de manera adecuada, pero desposeerse tan fácil de 1/5 de las reservas de petróleo, activo más valioso para la economía venezolana, no pareciera tan apremiante, más bien, se observa como el resultado de una nueva relación de alineación de Caracas hacia Washington.
En eso, Trump gana. Vence al doblegar de una vez por todas al estado rebelde de Latinoamérica, que valía mucho para sus rivales, Rusia y China; pero que ahora se rinde ante los acuerdos del inquilino de la Casa Blanca. Logra hacerlo antes que cualquier otro presidente demócrata o republicano, y manda un mensaje al resto del continente para no resistirse a los intereses de EUA.
Pero además, el recurso petrolero que obtiene sirve para aliviar los precios de los productos y servicios en EUA, que con las crisis en Ucrania y, particularmente, en Irán, habían provocado su alza. Así, una de las preocupaciones principales del estadounidense promedio se estaría atendiendo a semanas de las elecciones intermedias, lo que ayudaría a los republicanos en las urnas.
Finalmente, con las reservas de petróleo de Venezuela, Trump gana tiempo muy valioso en el conflicto con Irán, que por ahora no hay forma de que se salga dignamente. El problema al que lo metió su aliado Israel no parece que termine sin que Washington ceda algo al gobierno iraní, por lo que ya sea que se resuelva a través de la negociación o la guerra, o de ambos, invariablemente EUA necesita de tiempo suficiente que supere las elecciones intermedias para poder atender este conflicto en Medio Oriente con más recursos disponibles. Así, pareciera lejano, pero esa intervención en Caracas le otorgó botines al mandatario republicano que ahora le están sirviendo a sus intereses en múltiples frentes.
Niels Rosas Valdez
Historiador e internacionalista
@NielsRosasV (X)