Araceli Zapatero

Solo uno de cada tres científicos es mujer; el reto en ciencia y tecnología

No se trata solo de incentivar las vocaciones científicas, sino de retenerlas

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebra cada 11 de febrero y fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, con la finalidad de reconocer el papel fundamental que las mujeres desempeñan en la comunidad científica y tecnológica, así como para promover su plena y equitativa participación.

El término ciencia proviene del latín scientia, que significa conocimiento; en su contexto semántico, la ciencia ha evolucionado de cualquier tipo de conocimiento hasta caracterizarse, como lo describe Bunge, como un “conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible”.

La ciencia avanza gracias a la diversidad, la cual se manifiesta desde sus diversas disciplinas, enfoques y métodos: ciencias naturales, ciencias formales, ciencias sociales, ciencias aplicadas e ingenierías; convergiendo en el propósito etimológico, comprender la realidad. Y es importante remarcar que la diversidad también involucra cuestiones culturales, étnicas, lingüísticas, entre otras.

En este contexto, es necesario promover la visibilidad y reconocimiento de modelos femeninos en la academia, investigación, tecnología e industria para inspirar a las niñas y reducir la brecha que existe respecto a la participación femenina en estos campos.

Dentro de los esfuerzos para visibilizar y reconocer el trabajo de las mujeres en la ciencia se encuentran iniciativas como el premio L’Oréal–UNESCO for Women in Science, donde se da reconocimiento al trabajo de mujeres investigadoras. Proyectos y asociaciones como Women in STEM (WiSTEM), Society of Women Engineers (SWE) también contribuyen a la visibilidad de las mujeres, particularmente en el campo STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics).

En los últimos años, el cine y la televisión han puesto bajo el reflector aquellas figuras femeninas que desempeñaron tareas claves en los avances científicos y tecnológicos de la humanidad, como Katherine Johnson, cuya labor en la NASA resultó esencial para el desarrollo de la aeronáutica y de los primeros programas espaciales.

En datos de la UNESCO, solo una de cada tres científicos es mujer y la representación femenina en academias nacionales de ciencias es de solo el 12%. No se trata solo de incentivar las vocaciones científicas, sino también de retenerlas. A nivel posgrado, las mujeres casi igualan en número a sus pares varones, sin embargo, enfrentan mayores dificultades dentro de su vida profesional. Esto representa un riesgo para las oportunidades laborales de las mujeres en los empleos del futuro y reduce su posibilidad de llegar a puestos de liderazgo técnico en empresas tecnológicas.

Pareciera que la inclusión de las mujeres y las niñas en la ciencia es un tema extemporáneo y que ya está superado, pero en realidad sigue existiendo una asignatura pendiente de inclusión para las niñas, jóvenes y mujeres en áreas de ciencia y tecnología.

Profesora–Investigadora. División de Ingenierías

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