Araceli Ardón

Dinero sobre la autopista

En 2008, Westmont College de Santa Bárbara, California, donde yo trabajaba, estaba a 26 kilómetros de nuestra casa; por tanto, conducía mi coche sobre la autopista 101, que bordea el océano Pacífico. Una tarde, vi por el espejo retrovisor un auto deportivo rojo, sin techo, a máxima velocidad; el conductor parecía James Bond y la chica junto a él, modelo de revista. Ella necesitaba sus lentes oscuros. Abrió su bolso, de donde salieron varios billetes, que volaron impulsados por el viento. El dinero se perdió entre los arbustos de la orilla, quizá alguno llegó al mar. Vaya usted a saber cuánto perdió la muchacha en esa hora mágica.

Así se comporta el dinero: vuela por los aires, pocos lo atrapan y son contados quienes lo multiplican. Los ricos no pueden gastar lo que tienen, porque ocupan su tiempo en hacer nuevas inversiones.

El 12 de junio de 2026, Elon Musk fue la primera persona en la historia en poseer una fortuna de un billón de dólares. Es decir, un millón de millones. Ese día, su compañía SpaceX salió a cotizar en la bolsa de Wall Street, con acciones de $150 dólares. De inmediato, otras empresas suyas, como Tesla o X, la red social, incrementaron su valor.

Los recursos financieros de Musk son comparables al producto interno bruto de Suiza.

Este magnate piensa de manera diferente al común de los mortales; su mente ha sido estudiada por especialistas que le han diagnosticado como un genio que padece heridas psicológicas debido a los abusos que sufrió en la infancia. Es capaz de lograr una hiperconcentración que le lleva a proponer complejas soluciones a los problemas y a crear esquemas de pensamiento que logra transmitir a su equipo de trabajo. Se interesa en el desarrollo de la inteligencia artificial y la exploración espacial. Tiene un razonamiento lógico-analítico con independencia de la validación social. Toma decisiones arriesgadas y comete lo que para nosotros, la mayoría, son locuras.

Nació en Sudáfrica en 1971, en una familia que lo sometió a maltrato psicológico. Tuvo una experiencia escolar donde sus compañeros de clase le dieron severas golpizas; hay evidencia médica: tuvo que ser intervenido en el quirófano para reparar los tejidos de su nariz. Hay una historia oscura alrededor de este tema, que su biógrafo Walter Isaacson ha compartido en sus publicaciones.

Se dice que el padre, Errol Musk, lo humillaba todo el tiempo. Queda en el terreno de la imaginación el suponer si esta constante vejación despertó en el niño un resentimiento que convirtió en energía e incentivó el deseo de demostrar a su familia de lo que era capaz. Esta fuerza de voluntad le llevó a invertir en PayPal, SolarCity, Hyperloop, Neuralink y otras firmas.

Como quiera, sus recursos no están en la bóveda de Rico MacPato, sino en la nube, en los números vinculados a las acciones de sus negocios. Vuelan en el aire con otros activos financieros, como los billetes de la rubia de California.

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