Los que defienden lo que hizo el gobierno de Donald Trump en Venezuela, deberían contestar una pregunta sencilla: ¿Qué ley o leyes internacionales permiten el secuestro del presidente de otro país? Les ayudamos con la respuesta, ninguna.

Lo que pasó en Venezuela el 3 de enero muestra el desprecio total por parte del gobierno norteamericano del orden jurídico internacional y Trump ha sido muy diáfano. En una entrevista con el New York Times ante la pregunta “¿Hay algún límite a sus poderes?”, Trump contestó “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme. No necesito el derecho internacional”.

Cuál puede ser ese límite moral, si tomamos en cuenta que Trump tiene fuertes problemas en Estados Unidos, dada la relación que mantuvo con Jeffrey Epstein quien procuraba a menores de edad a políticos y empresarios pederastas. En muchas fotos aparece Trump en fiestas con Epstein y con menores de edad. Tan es así, que en días recientes circuló un meme que señalaba “el cártel de los soles no existe, los archivos de Epstein sí”.

En el mismo sentido el subjefe de gabinete de la Casa Blanca y asesor de seguridad nacional, Stephen Miller, señaló que las relaciones internacionales no se mueven por leyes o tratados, sino por la capacidad de imponer poder: “Vivimos en el mundo real, que se rige por la fuerza, que se rige por la violencia, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

Lo anterior explica también el retiro de Estados Unidos de 66 organismos internacionales (31 de la ONU y 35 no ligados a la ONU) porque “ya no sirven a los intereses estadunidenses”, lo que demuestra que la presencia de Estados Unidos en esos organismos no era para garantizar que sirvieran a intereses internacionales sino a sus propios intereses.

Con estas acciones, el actual gobierno norteamericano pone fin a la época del “mundo basado en reglas” pues se trastoca el mínimo orden que existió después de la segunda guerra mundial, con el nacimiento de la ONU, justamente para tratar de resolver conflictos entre estados de manera pacífica y no violenta.

Las afirmaciones de Stephen Miller de que el mundo real se rige por la fuerza, la violencia y el poder explican por qué parte de la cúpula norteamericana nunca ha creído ni en la ONU, ni en organismos internacionales multilaterales, ni en un mundo basado en reglas. Ya se quitaron la careta.

anbapu05@yahoo.com.mx

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