Natalia Torres es un claro modelo de lo que es ser del PRIAN. Afiliada al PRI, colabora con el senador panista de Querétaro, Agustín Dorantes, y aparece muy sonriente con el dirigente estatal del PAN en Querétaro, Martín Arango. Torres jura y perjura que “no es panista”, pero ya circulan fotos y videos de ella repartiendo folletos del PAN en Querétaro, a pesar de que ella vive en la capital. O sea, “no es panista”, pero es capaz de viajar varias horas desde la Ciudad de México a Querétaro para venir a repartir volantes del PAN. Extraña “no panista”. Su definición se limita a no estar afiliada al PAN y, claro, no podría estarlo pues ya está afiliada al otro partido por el que late su corazón, el PRI de Alito Moreno.
Torres cuenta sólo con una licenciatura por la universidad panamericana, universidad privada que no se caracteriza por ser de las mejores instituciones académicas de México. Baste pensar que de la misma universidad egresó el expresidente Peña Nieto, que no se caracterizaba precisamente por su gran formación.
La desesperación de personajes como Torres ante el avance electoral de Morena los lleva a hacer propuestas descabelladas. El PRI y el PAN, saben que no pueden recuperar el voto de la ciudadanía por lo que entonces proponen limitar el voto a las personas supuestamente “no preparadas”, en algún momento asociando la preparación para votar con contar con una licenciatura, aunque sea de una de las tantas universidades “patito” que pululan por el país.
Si tomamos como medida de preparación el tener un título de licenciatura, de cada 100 niños que ingresan a la primaria, sólo 20 concluyen una licenciatura, por lo que su propuesta, asociada a tener una licenciatura, le quitaría el voto al 80 por ciento de la población. Sólo podríamos votar el 20 por ciento restante, es decir, decidiríamos todos los cargos de elección popular sólo unos 20 millones de personas.
La propuesta de Torres es clasista, pues ella se considera así misma como parte de las personas “preparadas” por lo que su propuesta afectaría a los demás y no a ella misma. Además, parte de una premisa falsa: que la gente “no preparada” vota por Morena, mientras que la gente “preparada” vota por el PRIAN. No le haría mal a Torres reflexionar sobre la última encuesta de Enkoll (del 27 de mayo de 2026) en la que se muestra que un aplastante 63 por ciento de la gente con estudios superiores en México apoyamos el trabajo de la Dra. Claudia Sheinbaum, mientras que, de ese mismo sector, apenas desaprueba su trabajo un 30 por ciento.