Para 2018, gracias a la política entreguista y antinacional del PRIAN, empresas extranjeras generaban ya el 48 por ciento de la electricidad en México. El 52 por ciento restante lo generaba la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Este cambio dramático se dio en los últimos tres sexenios neoliberales, los dos panistas de Fox y de Calderón y el priista de Peña Nieto.
En 18 años se le arrebató al estado mexicano la mitad de la generación de energía eléctrica que el país necesita para poder funcionar.
Esta fue la situación que heredó el gobierno de la 4T. Pero los neoliberales también heredaron una serie de contratos leoninos que favorecían a extranjeros en detrimento del estado mexicano. Gracias a esos contratos, en 2019, y a pesar del gobierno nacionalista, aquellos dominaban ya el sector de la generación de energía eléctrica con un porcentaje del 55 por ciento por sólo un 45 por ciento de la CFE. El año pasado la desproporción era mucho mayor, 61 por ciento a favor de los privados contra un 39 por ciento de CFE.
Con la tendencia anterior, las proyecciones de CFE, de 2021, señalaban que al final del sexenio los extranjeros dominarían un 70% de la generación y al final de la década el dominio sería casi total, 85% contra sólo un 15% de la CFE.
Si no hubiera llegado a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, esa sería la situación con gobiernos del PRI o del PAN. Se habría desintegrado casi totalmente el sector eléctrico nacional, con el fin de favorecer a intereses extranjeros.
La reforma constitucional propuesta por el presidente de la república, a finales de 2021, tenía como objetivo frenar ese proceso de control por parte de transnacionales extranjeras. Pero, los partidos que sirven a intereses extranjeros, PAN, PRI, PRD y MC impidieron que dicha reforma prosperara por lo que la proporción a favor de los extranjeros se seguiría profundizando hasta llegar a las fatídicas proyecciones antes señaladas.
Sin embargo, la compra, por parte del estado mexicano, de las 13 plantas de generación de la transnacional española Iberdrola cortó de tajo la tendencia a favor de los extranjeros. Con los 8.5 MW de capacidad de esas 13 plantas, el porcentaje de generación de los extranjeros se reducirá al 45 por ciento, mientras que el porcentaje de CFE se incrementará al 55 por ciento, la situación que se tenía en 2017. Y, más relevante, se detiene el proceso al que nos llevaban las funestas proyecciones. Y esto es una buena noticia para todos, incluidos los opositores, aunque no quieran aceptarlo o no lo comprendan.
Académico de la UAQ.