Ángel Balderas

Nuestro enorme déficit de gas natural

Como país, tenemos un grave problema de dependencia de las importaciones de gas natural

En 1997 éramos prácticamente autosuficientes en gas natural. Nuestra demanda era de 3,332 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) y nuestra producción era de 3,227 por lo que nuestras necesidades de importación eran de apenas 105 MMpcd, nada relevante.

Sin embargo, a partir del año 2000 comenzó a separarse, cada vez más, la demanda, de la producción, hasta llegar a un punto crítico en 2010 en el que comenzó a declinar la producción de gas natural. La situación se agudizó, aún más, después de la reforma energética del PRIAN, de 2013.

Antes de la llegada de los gobiernos de la 4T, en 2018, la demanda era ya de 7,600 MMpcd, mientras que la producción había disminuido a 2,700 MMpcd, a todas luces insuficiente para cubrir nuestras necesidades, por lo que las importaciones crecieron hasta los 4,900 MMpcd en 2018, una cantidad ya muy relevante.

El año pasado, la demanda ya se había casi triplicado, con respecto a 1997, llegando a los 9,100 MMpcd, mientras que la producción fue de 2,300 por lo que nos vemos en la necesidad de importar 6,800 MMpcd (incluyendo sábados, domingos y días festivos).

Para 2030 se proyecta una demanda de casi 11 mil MMpcd, por lo que, como país, tenemos un grave problema de dependencia de las importaciones de gas natural y la solución sólo puede ser: disminuir la demanda, aumentar la producción o ambas.

A nivel internacional, el gas natural cubre un tercio de las necesidades energéticas de la industria (porcentaje que varía dependiendo del nivel de industrialización de cada país y del tipo de industrias), cubre casi la mitad de la demanda energética de los hogares (porcentaje que varía dependiendo de la cantidad de población, del nivel económico de las familias y de las condiciones meteorológicas) y un 45 por ciento de las necesidades energéticas de los servicios (hospitales, escuelas, oficinas públicas, comercios, etc.).

Uno de los principales usos del gas natural es para producir energía eléctrica. A nivel mundial, después del carbón (con el que se genera el 35 por ciento), el gas natural es el segundo energético usado para generar energía eléctrica, con él se genera un 23 por ciento.

Sin embargo, cada país tiene una matriz energética distinta para generar energía eléctrica y la política energética que el PRIAN heredó a nuestro país es una en la que el 60 por ciento de la electricidad que consumimos proviene de gas natural.

Este es un contexto ineludible para comprender la estrategia para fortalecer la soberanía energética, presentada por el gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum, el pasado 8 de abril.

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