María Amparo Casar fue coordinadora de asesores del secretario de gobernación durante el gobierno del panista Vicente Fox, por lo que compartió gobierno con el narco Genaro García Luna, director de la Agencia Federal de Investigaciones. Durante 18 años Casar participó como panelista en el programa de la televisión pública, “Primer Plano”, de Canal Once. Desde 2020 preside la organización “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad”, fundada por Claudio X. González, y recientemente se integró como panelista en un programa de TV Azteca, junto con los también opositores Héctor Aguilar Camin y Jorge Castañeda.
Pues bien, desde su nueva trinchera de TV Azteca, Casar despotricó en contra de los programas sociales, como el de “Jóvenes construyendo el futuro” argumentando que con ese programa “los jóvenes ganan más que los padres” (lo que es a todas luces falso y que, quizás, se pueda dar en algunos cuantos casos) y con varias afirmaciones más que muestran que está en contra de ese tipo de becas.
Sin embargo, la crítica de Casar muestra un extremo cinismo, pues, de manera indebida, el estado mexicano, por medio de PEMEX, becó a sus dos hijos para que estudiaran licenciatura y un posgrado en el ITAM, en donde, en el momento actual, estudiar un semestre cuesta entre 132 mil y 176 mil pesos, lo que nos permite darnos una idea del tamaño de la beca recibida por los hijos de Casar. Lo anterior fue documentado por la revista Contralínea, en un artículo publicado el 3 de mayo de 2024. En dicho artículo se documentaron apoyos económicos a los hijos de Casar del orden del millón 800 mil pesos.
O sea que Casar critica las becas otorgadas a otros, pero no las que se les asignaron a sus propios hijos. Por cierto, sus hijos habrían podido ser becados en la UNAM o en el IPN, pero no, fueron becados, con dinero público, en una de las universidades privadas más caras del país.
Pero, además, las becas a los hijos de Casar provienen de un fraude de la propia Casar, ampliamente documentado en el sexenio pasado, pues provienen del cobro indebido de una pensión de PEMEX, del orden de los 135 mil pesos mensuales a los que hay que añadir las becas para sus hijos. Así que, sin exageración, podemos decir que Casar ha estado becada con dinero público desde el 30 de octubre de 2004, es decir, durante casi 22 años por lo que no tiene ninguna calidad moral como para andar criticando las becas otorgadas a jóvenes de escasos recursos.