Ángel Balderas

El PRIAN y el abandono del sistema nacional de refinación

Todas y todos deberíamos saber que, desde hace muchos años, México necesita diariamente alrededor de un millón 400 mil barriles diarios de petrolíferos (fundamentalmente, gasolinas, diésel y queroseno), de otra manera el país se paraliza, dado que con base en datos de la OCDE de 2018 (pero que siguen siendo actuales), a nivel mundial, más del 92 por ciento del transporte de personas y mercancías se basa en petrolíferos y estos petrolíferos son producto de la refinación de petróleo.

Con base en datos del departamento de energía de los Estados Unidos, los productos típicos que se producen en una refinería son gasolinas (el 47 por ciento), diésel y aceite de calefacción (el 23 por ciento), queroseno (el 10 por ciento), petróleo licuado (el 4 por ciento), asfalto (el 3 por ciento) y otros productos (el 18 por ciento). Con variaciones de refinería a refinería, estos porcentajes nos dan una idea de la cantidad y tipo de productos que se producen en una refinería.

En este contexto, desde la llegada del neoliberalismo a nuestro país, en 1982, con el gobierno del priista Miguel de la Madrid, comenzó un proceso de abandono de las siete refinerías que teníamos en el país y con las cuales éramos autosuficientes en petrolíferos. El también priista Salinas de Gortari cerró la refinería de Azcapotzalco y no la sustituyó con ninguna otra, por lo que de manera repentina y sustancial disminuyó aún más nuestra capacidad de refinación, por lo que se tuvo que comenzar a importar mercancías que antes se producían en el país.

Para 2004, en el sexenio del panista Vicente Fox, aún producíamos un millón 463 mil barriles diarios de petrolíferos e importábamos únicamente 98 mil barriles. Para 2013 la producción había disminuido a un millón 224 mil barriles y la importación había aumentado más de cuatro veces: 466 mil barriles diarios.

A partir de 2013, después de la reforma energética del PRIAN, la caída en la producción fue dramática. Lo que el PRIAN heredó a la 4T fue una producción de apenas 600 mil barriles y una importación de 840 mil barriles diarios (600 mil barriles de gasolinas y 240 mil barriles de diésel).

Esta importación le costaba al país 30 mil millones de dólares anuales y provocó una caída estrepitosa en la balanza comercial petrolera: pasamos de un superávit de 25 mil millones de dólares en 2011 a un déficit de 3 mil 400 millones de dólares en 2018. Es decir, una pérdida de más de 28 mil millones de dólares, pérdida de la que aún nos debe una explicación el PRIAN.

Este es el contexto que hay que tener en cuenta para valorar la política energética de la 4T en cuanto a la refinación de petróleo.

Te recomendamos