Ángel Balderas

El INE sí se toca

Resulta ser que las y los que decían que “el INE no se toca” ahora se la pasan tocándolo, a partir del escándalo alrededor de la ex presidenta del INE, Guadalupe Taddei y del empresario José Alfredo Hernández, proveedor de organismos electorales.

Esos mismos que ahora critican al INE antes consideraban que eso no estaba bien y ahora quieren hacernos creer que las cosas se descompusieron a partir de la llegada de Taddei y quieren concentrar todo única y exclusivamente en ella, además con la narrativa de que a Taddei “la puso Morena”.

Taddei tiene una larga carrera en los organismos electorales. Comenzó en el IFE, en 1992, es decir, hace 34 años, cuando todavía no existía Morena. Fue directora del centro regional de Aguascalientes, integrante del Servicio Profesional Electoral Nacional como vocal local del Registro Federal de Electores en la Junta Local Ejecutiva de Sonora, de octubre de 2003 a enero de 2014. Es decir, llegó a ese cargo mucho antes de que existiera Morena y lo dejó cuando Morena apenas se estaba constituyendo como partido político.

Taddei fue nombrada, en 2014, por el consejo del INE (presidido por Lorenzo Córdova) como presidenta del Instituto Electoral de Sonora. En ese año Morena todavía ni siquiera participaba en su primer proceso electoral.

Por último, cabe señalar que Taddei no fue “nombrada por Morena” como quiere hacer creer la oposición. Llegó a la presidencia del INE por un proceso de insaculación (es decir, por sorteo) en el que participaron cinco candidatas luego de que ninguna obtuvo la mayoría calificada en el congreso y quien anunció el resultado de la insaculación, el 31 de marzo de 2023, fue el panista Santiago Creel, en su calidad de presidente de la mesa directiva de la cámara de diputados.

Pero tampoco José Alfredo Hernández, el empresario involucrado, llegó a hacer negocios con el INE a partir de la llegada de Taddei, no, es proveedor de organismos electorales desde el lejano 1993, es decir, desde 33 años. Y nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que su manera de hacer negocios con los órganos electorales se dio a partir de la llegada de Taddei. Es más que probable que eso lo haya hecho siempre. Sus contratos formales con el INE comenzaron en 2018, cuando el INE lo presidía Lorenzo Córdova, e hizo negocios con él durante al menos cinco años.

En este contexto es más que bienvenida una auditoría al INE, pero no sólo de la presidencia de Taddei sino también de la de Córdova y, si es posible, de administraciones anteriores.

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