La señora Isabel Díaz Ayuso fue electa para gobernar la comunidad de Madrid, un territorio de apenas unos 8 mil kilómetros cuadrados (más pequeño que el estado de Querétaro) y fue electa para atender los problemas en ese pequeño territorio. Sin embargo, como buen ejemplar de la derecha, esta señora y sus compinches del Partido Popular, español, se creen con el derecho de intervenir en asuntos que no competen al territorio que gobiernan. Ya quisiera ver a Ayuso interviniendo en asuntos de Cataluña o del País Vasco, a ver cómo le va. Ayuso ni siquiera representa a España, pues el jefe de gobierno es Pedro Sánchez. ¿De dónde saca entonces la señora Ayuso que puede intervenir en asuntos internos de México?
Ayuso fue traída o arropada por las últimas cuatro gubernaturas que le quedan al PAN: Aguascalientes, Guanajuato, Chihuahua y Querétaro. En la misma comunidad de Madrid se preguntan ¿quién financió su viaje? ¿Las y los contribuyentes madrileños o las y los contribuyentes de los cuatros estados mexicanos citados?
Pareciera ser que uno de los motivos principales de Ayuso para visitar nuestro país, era el de llevar a cabo un homenaje al genocida Hernán Cortés, avalada claro está, por las y los panistas que añoran los tiempos de la Colonia (claro, siempre y cuando estuvieran de la parte de la élite criolla y no de la parte del pueblo).
Ayuso, a quien tal parece que veneran las y los panistas, fue denunciada en España por ser la responsable de la muerte de 7 mil 291 adultos mayores, durante la pandemia de Covid-19, en residencias de la comunidad de Madrid, muertes derivadas de protocolos que impidieron llevar a los adultos mayores a los hospitales. En España se les conoce como los “protocolos de la vergüenza”, tres de cuyos puntos centrales son los siguientes.
La no derivación hospitalaria: la consejería de sanidad de la comunidad de Madrid dictó protocolos de obligado cumplimiento que impedían el traslado a hospitales de residentes con Covid-19 si presentaban ciertos grados de dependencia física o deterioro cognitivo.
Falta de medicalización: se argumentó que las residencias serían medicalizadas para atender a los residentes, pero los testimonios y las investigaciones judiciales señalaron que esto no ocurrió, dejando a los ancianos sin asistencia médica adecuada.
Homicidio imprudente y omisión: las familias denunciaron homicidio imprudente y omisión del deber de socorro contra los responsables políticos (Díaz Ayuso) y de gestión sanitaria de la época.
Así que este es el tipo de personajes a los que apela el PAN, buscando en el extranjero, de manera desesperada, lo que no logran en México.