En su reciente visita a México, el panista Felipe Calderón vino a pontificar sobre democracia. Él, que fue producto del fraude electoral más documentado en la historia de México.
Decenas de trabajos de análisis forenses, hechos principalmente por profesores universitarios investigadores en Física, Matemáticas e Ingeniería demostraron múltiples anomalías con respecto a los números de esa elección. La mejor síntesis de esos trabajos quedó plasmada en el libro “2006 ¿fraude electoral?” del doctor en Física, Jorge Alberto López Gallardo, de la Universidad de Texas, en El Paso.
Oficialmente, Calderón, ganó las elecciones presidenciales de 2006 con una diferencia de 243,934 votos, una diferencia de apenas el 0.58 por ciento. La conclusión del Dr. López Gallardo es demoledora y, repito, proviene de decenas de análisis realizados por decenas de científicos mexicanos: Andrés Manuel López Obrador ganó esas elecciones con una diferencia de un millón y medio de votos por encima de Calderón, es decir, con una diferencia del 3.54 por ciento.
Ante anomalías tan evidentes, el 4 de agosto de 2006, decenas de científicos solicitaron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) un nuevo conteo de los votos con la participación y vigilancia de cuerpos técnicos de entidades públicas y privadas.
Dicha petición se derivó de un seminario especial de trabajo en el Instituto de Geofísica de la UNAM, en la que participaron 61 investigadores y científicos, de alto nivel y de diversas disciplinas, pertenecientes a 25 instituciones del país, y que tras analizar y discutir cuidadosamente los resultados de trece estudios realizados en México y uno en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, con base en los datos publicados por el Instituto Federal Electoral (IFE), concluyeron que no se había cumplido con el principio rector de certeza, señalado en el artículo 41 constitucional.
Un nuevo conteo se habría podido realizar en dos semanas. Sin embargo, Calderón se negó alegando que él ya había ganado “haiga sido como haiga sido” y también se negaron las autoridades electorales, tanto el IFE como el TEPJF. La negativa a un nuevo conteo tenía su razón de ser, de haberse llevado a cabo se habría demostrado que los panistas Fox y Calderón orquestaron un monumental fraude para torcer la voluntad del pueblo de México. Así que si Calderón quiere hablar de democracia es el menos indicado para hacerlo.