La movilidad no es sólo un asunto técnico; es una decisión política que define cómo se mueve la economía, cómo se integran los territorios y, sobre todo, cómo vive la gente… y aun cuando pareciera que en nuestro estado “les preocupa” el tema, se ha apostado por obras que no la resuelven y por la negativa a discutir el tema en el Congreso. Nuevamente nuestra Presidenta da el manotazo en la mesa y crea la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (Attrapi), que sustituye a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, lo cual no es un simple cambio administrativo: es una redefinición del papel del Estado en la planeación del transporte público en México.
Durante años, el modelo de regulación del transporte ferroviario fue fragmentado, limitado y, en muchos casos, reactivo. La Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario nació en un contexto donde se apostó más por la liberalización que por la rectoría del Estado. El resultado fue evidente: sistemas desconectados, ausencia de planeación integral y una visión centrada en la concesión, no en el servicio público. Ahora, cuando la doctora Claudia Sheinbaum ha apostado por una conexión más eficiente entre los estados, por medio del tren, resulta trascendental esta estrategia.
El decreto que da vida a la Attrapi responde a una lógica distinta, profundamente alineada con el proyecto de transformación que vive el país. Hoy se entiende que el transporte público no puede verse de forma aislada, ni por modos, ni por regiones, ni por intereses privados, se requiere una autoridad con capacidad de coordinación, planeación estratégica y visión de largo plazo. Eso es, precisamente, lo que plantea esta nueva agencia.
Desde la oposición conservadora ya se escuchan las críticas de siempre: que si es “centralización”, que si es “exceso de Estado”, que si es “un retroceso”, es irónico que lo digan quienes durante años entregaron la infraestructura nacional sin reglas claras, sin planeación territorial y sin pensar en las personas usuarias (y que se enriquecían “quién sabe cómo”). Lo dicen quienes confunden regulación con obstáculo, cuando en realidad la regulación es garantía de derechos.
La Attrapi no elimina la participación privada ni cancela proyectos; los ordena. No improvisa; planea. No responde a ocurrencias; responde a una visión integral que articula trenes, transporte urbano, interurbano y metropolitano, con criterios de eficiencia, seguridad, accesibilidad y sostenibilidad. Además, este decreto es coherente con una apuesta clara del gobierno de México: recuperar la capacidad del Estado para conducir el desarrollo, sin burocracias inútiles ni duplicidades. No se trata de gastar más, sino de gastar mejor; no de crear estructuras vacías, sino de fortalecer instituciones con mandato claro y objetivos medibles.
En Querétaro pueden seguir retrasándolo si quieren, pueden voltear a otro lado y fingir que no está pasando, pero nuestra Presidenta está trabajando y les está arreglando la plana.