Todos los días, sin excepción, escuchamos y vemos en los medios de comunicación el reporte de homicidios cometidos en el país.
La realidad es que la violencia en México continúa creciendo a niveles alarmantes, dejando una profunda huella en la vida de las y los ciudadanos. Un ejemplo de esta crisis ocurrió este fin de semana en la comunidad de Loma Flores, municipio de Salamanca, Guanajuato, donde se registró una masacre que refleja la gravedad de la situación. Cuando menos, 11 personas fueron asesinadas en un campo de futbol, por unos sujetos que ingresaron fuertemente armados en unas camionetas.
Este trágico suceso se suma a la larga lista de hechos violentos que han sacudido a la entidad de Guanajuato y al país entero en los últimos años. Si bien las primeras indagatorias apuntan a un posible ajuste de cuentas entre organizaciones delictivas, este hecho no puede ni debe ser justificado bajo ninguna circunstancia. Los actos de barbarie, como el cometido en Loma Flores, son una muestra clara de la inseguridad y el deterioro que afecta a Guanajuato y otras entidades, donde estos grupos actúan libremente y sin recato. La ausencia de una respuesta efectiva por parte de las autoridades y la falta de aplicación de la ley han permitido que estos grupos delincuenciales operen con total libertad e impunidad.
Algo es cierto, las estrategias de seguridad implementadas hasta ahora no han dado resultados palpables. Se presume disminución en las cifras de homicidios, pero todo ello queda opacado ante hechos como lo sucedido este fin de semana.
En este contexto, la reacción de la Presidenta de México en la conferencia mañanera fue impropia y distante. En vez de abordar a fondo la tragedia, dedicó mayor tiempo a divulgar gestiones que hizo con el gobierno de Corea del Sur para traer al grupo musical BTS a México. Sí, está bien que se brinde ese gusto a las juventudes, pero caray, existen prioridades en la información.
Ese error fue percibido como una muestra de desinterés e incluso evasión ante un tema que requiere atención prioritaria, lo que no sólo generó molestia entre la ciudadanía, sino que también alimentó la percepción de que el gobierno es omiso en su responsabilidad de dar seguridad.
Esta actitud contribuye a que exista una presión constante por parte de Estados Unidos, quienes consideran que el crecimiento de la violencia y el actuar de los grupos delictivos en México tienen repercusiones directas en su propio territorio. Por eso, Donald Trump ha sido reiterativo al señalar que México está gobernado por grupos criminales, dejando al país bajo el escrutinio internacional y con la urgencia de demostrar una respuesta efectiva ante el crimen organizado que, hasta el momento, no se ha visto.
La situación en Guanajuato, y en muchas otras regiones del país, ha llegado a un punto crítico. Resulta inaceptable que grupos criminales capaces de perpetrar atrocidades a plena luz del día sigan circulando impunemente por las calles. ¿Qué garantías tiene la ciudadanía de que estos hechos no se repetirán?
