Abigaíl Arredondo

México, ¿listo para el mundial?

Las redes sociales evidenciaron la falta de planeación y la improvisación. La logística fue deficiente

El pasado sábado se disputó un partido de exhibición entre las selecciones de México y Portugal de cara el Mundial de Futbol 2026.

Más allá del partido y de la ausencia de Cristiano Ronaldo, el encuentro llamó mucho la atención porque fue el último ensayo que tuvo México como país para ver si cumplía con las expectativas de la justa mundialista. Por ello, la inauguración del antes conocido Estadio Azteca, fue uno de los eventos más esperados por los aficionados y la comunidad deportiva.

Sin embargo, una vez abiertas las puertas, la realidad distó mucho de la expectativa. Las críticas surgieron rápidamente, señalando errores en la organización como en las condiciones del nuevo recinto. Las redes sociales evidenciaron la falta de planeación y la improvisación. Desde el inicio, la logística fue deficiente. La entrada al estadio resultó caótica, con largas filas bajo el sol, poca señalización y personal insuficiente. Además, existieron serios problemas de movilidad y traslado de personas.

Uno de los aspectos más criticados fue la infraestructura. Aunque se presentó como “el estadio más moderno de Latinoamérica”, muchos de sus servicios quedaron cortos. Los baños no estuvieron a la altura de la demanda y la limpieza fue deficiente. Las áreas de comida y bebida ofrecieron largas esperas y precios elevados. La acústica y la visibilidad en varias zonas también fueron motivo de quejas. En algunos sectores era difícil seguir el partido, ya fuera por columnas mal ubicadas o pantallas que no funcionaron.

La inauguración también generó controversia entre los habitantes de la zona. Muchos expresaron su inconformidad por el impacto ambiental y el aumento del tráfico, sumado a la falta de comunicación de las autoridades. Comercios cercanos, que esperaban un repunte en ventas, tuvieron dificultades para atender a la multitud y, en algunos casos, sufrieron daños en sus instalaciones.

Todo ello, se vio más empañado por el lamentable deceso de un aficionado que por imprudencia y falta de seguridad, sufrió una caída estrepitosa que le costó la vida. Así como las múltiples manifestaciones afuera del estadio de varios colectivos de feministas y buscadoras de personas que han vuelto a poner el dedo en el renglón, recordando que México tiene serios problemas que resolver antes de festejar un evento deportivo.

Así, la experiencia durante la reinauguración ha puesto en jaque la capacidad de México para recibir eventos de alto nivel, como el Mundial de Futbol. Aunque el país cuenta con una tradición futbolística sólida y millones de aficionados apasionados, las deficiencias en logística, infraestructura y operación dejan dudas sobre si realmente está preparado para organizar un torneo internacional de esa magnitud.

Sobre todo esto, cabe preguntarse: ¿Qué nivel de responsabilidad tienen el gobierno federal y el de la Ciudad de México sobre la organización de tan importante evento? ¿Qué acciones han emprendido para mejorar la capacidad de infraestructura urbana, especialmente en movilidad, seguridad y acceso a servicios básicos?

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