Hoy, a 32 años de la partida de Colosio, México sigue en la eterna encrucijada entre la derecha y la izquierda. Un debate interminable que no ha permitido definir, con claridad y determinación, el futuro de nuestro país. Ese era el elemento sustancial de Luis Donaldo, el justo equilibrio entre ambas posturas.
El 23 de marzo de 1994, México perdió a un hombre ejemplar. Luis Donaldo Colosio fue un modelo de político que difícilmente volverá a surgir en nuestra historia. Destacado por su integridad, trabajo incansable y visión de futuro, mostró siempre una preparación y cercanía con el pueblo que pocos o nadie han logrado reunir.
Todos conocemos o hemos escuchado la triste historia de Lomas Taurinas. Ahí, en medio de la multitud, una mano cobarde (o varias) jaló el gatillo que puso fin a la vida de este gran líder. El país se estremeció y quedó en shock, pues desde los tiempos de la revolución no se había registrado un magnicidio de tal dimensión. Colosio no solo aspiraba a ser presidente, sino que se perfilaba para ser el mejor mandatario de los últimos tiempos. Estaba destinado a dejar una huella profunda en un México con ansias de transformación y justicia social.
Tras la tragedia, las teorías conspirativas se multiplicaron en el imaginario colectivo. Se han escrito libros, artículos, series y películas que exploran numerosos motivos detrás de la muerte de este hombre tan importante. Sin embargo, los años pasan y la verdad sigue oculta. ¿Algún día sabremos exactamente qué ocurrió? ¿Quiénes estuvieron detrás de su asesinato? Lo que sí es seguro es que Luís Donaldo Colosio dejó un legado político invaluable. Sus ideales, principios y valores han trascendido el tiempo, convirtiéndolo en una figura inmortal.
Hoy, a tres décadas de su fallecimiento, se le recuerda con cariño, honor y respeto. Permanece como referente para quienes nos dedicamos al servicio público, tanto por su preparación y conocimiento, como por su humildad, sencillez y cercanía con la gente. Fue un servidor público ejemplar y líder social comprometido, preparado, sensible a la justicia y siempre atento a los más desprotegidos.
Después del trágico acontecimiento, entre los numerosos libros publicados en memoria de Colosio, destaca uno titulado “Colosio: el futuro que no fue”. Esta obra reúne anécdotas, entrevistas y opiniones de quienes conocieron y convivieron con Luis Donaldo, ofreciendo un retrato vivo de su personalidad como político y como ser humano. Pero sobre todo, refleja la visión de México que él tenía y su objetivo como presidente: lograr un país moderno, pero más justo y equitativo.
Considero que la ausencia de Colosio ha creado una brecha lamentable que ha polarizado profundamente a México. No es ninguna novedad afirmar que nuestro país, al menos en las últimas décadas, está dividido por dos visiones de futuro: unos que defienden el capitalismo de libre mercado y otros que abogan por el control total del Estado.
La llegada de Ernesto Zedillo a la presidencia consolidó el neoliberalismo, política económica que se mantuvo en los sexenios de Fox y Calderón. Aunque fue efectiva en lo financiero, resultó distante para los sectores más necesitados.






















