19 / junio / 2021 | 04:53 hrs.

Votantes y comerciantes madrugan para asistir a la fiesta de la democracia

En un ambiente de tranquilidad, Juan Guerra ofreció alimentos afuera de una casilla; en otro punto, Albina García esperó a que los votantes le compraran algún dulce

Votantes y comerciantes madrugan para asistir a la fiesta de la democracia
Foto: Mitzi Olvera
Nuestras Historias 07/06/2021 04:38 Domingo Valdez Actualizada 09:25

La ciudadanía queretana respondió al “llamado de la democracia” desde temprana hora para elegir gobernador, alcaldes, legisladores locales y diputados federales.

La pandemia de Covid-19 parece un recuerdo lejano cuando se trata de acudir a las urnas, en donde ningún protocolo se respeta por la cantidad de personas que acuden a votar.

Antes de que se abrieran las casillas este domingo, en algunos sitios ya había personas esperando para sufragar y, al mismo tiempo, todo un ejército de vendedores ambulantes llega hasta esos lugares con la esperanza de tener buenas ventas.

Juan Manuel Guerra, vendedor de elotes y fruta, ya va para su tercer jornada electoral vendiendo sus productos fuera de la casilla instalada en la primaria del fraccionamiento La Pradera, en El Marqués.

Dice, de acuerdo a su experiencia, que ve mucha gente que salió a votar desde temprana hora, aunque ello no significa mejores ventas para él.

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La democracia mueve la economía. Al menos eso parecería en teoría, pues al exterior de muchas casillas los vendedores ambulantes se instalan esperando buenas ventas.

Sin embargo, no siempre es así. Los ciudadanos llegan se forman, votan y se van.

Juan Manuel señala que hay mucha gente que sale a votar, más que en otras elecciones de las cuales ha sido testigo. Dice que quizá sea por la pandemia que las personas salieron antes a emitir su voto.

“Ahorita ha habido movimiento. De la gente que se ha acercado he escuchado que dicen que ‘ojalá haya un cambio’. No les pregunto por qué partido votaron, pero ahora sí que es cada quien, pero a lo que me refiero es que entre más gente salga a votar, más competencia hay”, indica.

Agrega que este movimiento de personas también los beneficia a él y a sus compañeros comerciantes que se instalan afuera de las casillas para vender diferentes productos. “Lo importante también es que se muevan las monedas”, precisa.

A los ciudadanos parece que los impulsa el deseo de votar, o piensan que por la mañana no habría tantas personas. Pero es al contrario.

En la mayoría de las casillas, los electores se forman desde antes de las ocho de la mañana, hora que fijó para iniciar el acopio de sufragios.

Algunas casillas se retrasan, como fue el caso de Cerrito Colorado, donde en una casilla no abrió porque no llegaron los funcionarios y tomaron a personas de la fila para capacitarlas de manera rápida y que ellos abrieran la casilla.

Las escuelas cerradas desde hace más de un año sirven para instalar los centros de votación. La cantidad de personas hace que los protocolos y ensayos que se hicieron para evitar contagios del SARS-CoV-2, causante de la pandemia de Covid-19, queden en un segundo término.

En el caso de la casilla de La Pradera, luego de media mañana, cuando disminuye un poco el número de personas que acuden a sufragar, el gel sanitizante y los protocolos para evitar aglomeraciones no se respetan.

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El personal del INE en este punto deja que los ciudadanos ingresen al interior para votar sin mayores restricciones.

En el caso de la casilla en la Universidad Cuauhtémoc, en Loma Dorada, la fila de votantes da la vuelta a la cuadra que ocupa el plantel educativo. Los vendedores de sombrillas, bancos, y agua se dan cita, aunque las ventas son pocas. A pesar de la fila, el avance es rápido.

Entre la fila, Albina García Ramírez camina con una pequeña canasta con dulces.

Dice que sale a vender su mercancía para ayudarse y ayudar a su hija, a quien en diciembre del años pasado le diagnosticaron cáncer y sigue su tratamiento en la Ciudad de México, a donde se tiene que trasladar de manera constante.

“Tengo ocho meses vendiendo esto, porque una hija se me enfermó de cáncer y la estoy ayudando con algunos fonditos. Me siento mal y todo, pero ¿qué puede hacer una madre por los hijos?”, se cuestiona.

Apunta que le toca votar en esa casilla, y está esperando a que haya menos personas para ejercer su derecho al voto.

Dice que casi no hay ventas; que hay mucha gente pero no se vende como ella quisiera.

José Ramiro Jiménez vende sombrillas. Señala que las ventas de este producto también son bajas, esto a pesar del sol que brilla con intensidad en el cielo de la entidad queretana.

Dice que se le ocurrió vender sombrillas afuera de la casilla por la necesidad que tiene de llevar algo de dinero a su casa.

Sin embargo, no hay buenas ventas. Apenas ha vendido cinco sombrillas pasado el mediodía. Señala que en caso de que no mejore la ventas, buscará otra casilla para trabajar.

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En otros puntos de la capital queretana, las casillas lucen, pasado el mediodía, poca afluencia de votantes. En las escuelas del primer cuadro citadino que funcionan como casillas, la ciudadanía acude a cuentagotas. Es la hora de la comida; muchos acuden antes o después de esa hora a emitir su elección.

Ya por la tarde, cuando las casillas están a punto de cerrar, se comienzan a concentrar personas en los alrededores. Van en grupos compactos. A veces de hombres y mujeres.

En La Pradera, en El Marqués, un grupo de tres personas, toma algunas fotografías a las personas que salen de la escuela donde acudieron a votar. Hacen lo mismo con los coches que circulan por la zona y un hombre de este grupo lleva puesta una camisa guinda.

“Es gente de los partidos”, dice una de las funcionarias de casilla, quien visiblemente los ubica como simpatizantes de un partido político que “vigila” el voto de los ciudadanos.

Tras la jornada electoral de este domingo, las casillas culminan su labor con la gente. Al interior, los ciudadanos cuentan el voto de sus vecinos. En lo que la clase política da por llamar “la fiesta de la democracia”.

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