Su vocación y sus habilidades los llevan a los lugares donde ocurren los peores desastres. Son el Grupo de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (USAR) de la Cruz Roja Mexicana, que en estos días se encuentra en Venezuela, apoyando en la búsqueda y rescate de personas tras los terremotos del pasado 24 de junio y del cual el queretano Edgar Martínez forma parte.
El enlace vía telefónica se complica. Las líneas son inestables en la zona del desastre. El equipo mexicano está en La Guaira, una de las zonas más afectadas por los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5.
Edgar dice que llevan 12 días (al lunes 6 de julio) en Venezuela apoyando en las labores de rescate y localización de personas.
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Junto a Edgar van Orly, Balam, Kenai y Halley, perros cuyo entrenamiento ayuda a encontrar a personas bajo los escombros de los edificios caídos. Los tres primeros haciendo binomio con el rescatista queretano. Halley, el cuarto perro de rescate, hace dúo con Gonzalo Granados.
Edgar explica que las jornadas de trabajo suelen ser durante el día, para aprovechar la mayor parte de la luz del sol. Aun así, señala, ha habido peticiones de búsquedas en la noche mediante la ciudadanía y es lo que han hecho. Cuando ha habido rescates, obviamente son trabajos continuos, de 24 horas seguidas.
“Ha sido la variante. Por ejemplo, en el rescate de Hernán se trabajó todas las horas seguidas continuamente. Ahí no hubo ningún descanso ni nada, solamente el relevo de los periodos operacionales”, describe.
Sobre el tiempo de trabajo de los perros, explica que eso lo van cuantificando en cada registro de evaluación, pero son periodos de 20 minutos, debido a las temperaturas.
“Si estás muy agitado, va a ser casi imposible que estés utilizando tu nariz para recibir algún aroma. Es lo mismo con los perros. Trabajan en periodos de 20 minutos, a la hora que sea, con descansos intermedios. Traemos por eso una buena cantidad de perros, para que pueda cumplirse con ese descanso a cada ejemplar. Todos están trabajando simultáneamente”, explica.
El equipo de la Cruz Roja Mexicana en Venezuela está conformado por 15 personas y cuatro perros. Los miembros son Marco Antonio Franco Hernández, líder del Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana; los especialistas Leslie López Padilla, Tania Karina Saldaña Arroyo, Alberto Peña Martínez, Juan Manuel Berjano Jarillo, Edgar Martínez, guía canino del Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana y manejador de los binomios Orly, Balam y Kenay; Gonzalo Granados, guía canino del Equipo USAR y manejador de Halley, binomio especializado en búsqueda de personas en estructuras colapsadas; Sebastián González, especialista en apoyo a binomios caninos y parte del equipo de penetración; Rafael Carrillo, responsable de apoyo y seguridad del Equipo USAR; Kenia Arellano, especialista en logística y operación; Daniel Montes, especialista en búsqueda tecnológica, rescate vertical y penetración en estructuras colapsadas; Jesús Pastor, integrante del área de logística y operación; Miguel Ángel Gallegos Briseño, especialista del Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana; Miguel Martínez, especialista en penetración y primer contacto en estructuras colapsadas, e Isabel Rodríguez, especialista en penetración y primer contacto.
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Asimismo, Edgar comenta que el equipo que llevan consiste en máquinas especializadas para penetrar o cortar concretos.
“Son máquinas especializadas que utilizan mis compañeros cuando se confirman personas con vida, siempre y cuando la estructura sea segura. Hay un analista de estructura que nos asesora para saber si es viable entrar a algún edificio”, comenta.
Añade que ellos ya están previamente adheridos a la fuerza de tarea de la Cruz Roja. Constantemente se capacitan y entrenan juntos para este tipo de situaciones.
Hasta el momento han localizado tres personas con vida y 18 personas sin vida. Son momentos de mucha concentración, dice Edgar, no hay tiempo para pensar o celebrar.
Cada integrante del equipo recibe terapia psicológica, para cumplir con la salud mental, ya que estos escenarios no son cotidianos.
“En el caso de los perros, ellos tienen un monitoreo constante de su estado físico, de su estado anímico”, añade el rescatista.