Peregrinas y su fe, continúan su viaje a la Basílica

Acompañadas por familiares y amigos, las caravanas de mujeres cantaron alabanzas mientras dejaban atrás las calles de Querétaro
Peregrinas y su fe, continúan su viaje a la Basílica
Foto: Demian Chávez, El Universal
21/07/2019
05:48
Domingo Valdez
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Todavía es de madrugada. La oscuridad persiste, pero eso no las detiene, pues las mujeres que llegan al templo de la Congregación son movidas por la fe. Llegan para la misa que las despide de Querétaro para iniciar la caminata de más de 200 kilómetros hasta la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México.

Las calles del primer cuadro queretano, por lo regular solitarias durante las madrugadas, ahora se ven invadidas por mujeres, quienes en muchos casos son acompañadas de sus familias que van a despedirlas y desearles buen viaje.

La madrugada del sábado, todos los caminos llevan a la Congregación, en la que el obispo de la Diócesis de Querétaro, Faustino Armendáriz Jiménez, ofrece una misa para desearles buen viaje a las peregrinas que el sábado previo salieron de la capital del estado. Una semana antes partieron las mujeres desde Neblinas, comunidad de Landa de Matamoros.

Ahora toca el turno de las mujeres de la zona metropolitana. Están presentes representantes del municipio de Querétaro y sus delegaciones, pero también hay de Corregidora, así como de comunidades de Guanajuato, que se unen al contingente queretano por la cercanía con el estado.

Participan en la misa, bajan la cabeza, escuchan en silencio. Muchas cierran los ojos, quizá por el cansancio, por y las horas perdidas de sueño por levantarse de madrugada para comenzar el camino que las llevará hasta El Tepeyac.

Tras la misa comienzan el peregrinar. Las escenas de despedidas se ven por todos lados: los hijos y los esposos despiden a sus mamás y hermanas. Algunos lloran al decir adiós: “Allá nos vemos”, “luego les hablo”, “cuídense mucho”, “portate bien”, “ciuda a los niños”, son algunas de las frases que repiten las peregrinas, quienes ansiosas ya quieren comenzar la caminata por las calles de la ciudad para dejarla y luego emprender el camino por carretera con destino a la capital del país.

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Todavía no amanece en Querétaro, pero las luces de la ciudad iluminan el camino de las peregrinas. También lo hacen las torretas de las patrullas y ambulancias que las acompañan y las cuidan de los automovilistas que poco prudentes, puedan llegar a causar un accidente.

Las peregrinas comienzan a caminar. Suben por la calle de Independencia hasta llegar a La Cruz. La columna es numerosa. Mujeres de todas las edades avanzan, son desde mujeres jóvenes, madres que empujan la carriola con el bebé adentro mientras otro niño va caminando a su lado.

Hay una mujer de mediana edad que avanza en compañía de una adolescente, su hija. Las dos se toman de las manos. También se puede ver a una mujer mayor, quien con rebozo gris, falda negra y unos tenis cafés camina sola, pero no sin compañía, pues todas las peregrinas a su alrededor la saludan; aquí no todas viajan acompañadas, pero ninguna va sola.

La columna femenil avanza acompañada de elementos de las policías estatal y municipal de Querétaro, así como de Protección Civil y autos particulares que cuidan al contingente o que son parte de los organizadores de la peregrinación.

Las mujeres no se incorporan de inmediato a la carretera México-Querétaro. Avanzan por el antiguo camino que corre a un costado de la autopista. La subida es pesada, a pesar de que llevan apenas unas horas caminando.

Avanzan cantando alabanzas a la Guadalupana. Se animan entre ellas a seguir caminando, a no perder la actitud; se echan porras ellas mismas. En el camino se encuentran las amigas, las compañeras de trabajo, de escuela, la mamá del compañerito del colegio del hijo. Se saludan, se abrazan, se ponen de acuerdo para verse luego, para buscarse en la columna.

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En el camino se unen más creyentes, muchas son peregrinas de Querétaro que no alcanzaron a llegar a la Congregación y se encuentran a sus compañeras en diferentes puntos.

También, al paso de las diferentes comunidades se unen diferentes contingentes. Tal es el caso de las peregrinas de Miranda, en el municipio de El Marqués, donde las mujeres, ansiosas, esperan el paso de la columna.

Mientras esperan en la fresca mañana a un costado de la carretera, no puede faltar el atole, café y el tamal para calentarse y no caminar con el estómago vacío en durante un par de horas de jornada a pie.

Ahí también se despiden los familiares de sus mamás, hijas o esposas. Tal es el caso de Socorro Luna Pérez, quien es despedida por su hija adolescente y su esposo. Ya tiene 15 años de peregrinar. Su pareja, Brígido Martínez, también es peregrino. Dice que él empezó desde la Sierra Gorda, pero este sábado acompaña a su esposa en el inicio de su peregrinar.

Socorro dice que siempre peregrina junto con su hija, Valeria, pero que en esta ocasión no la pudo acompañar porque está en la escuela. Valeria sonríe un tanto apenada. Madre e hija se despiden de manera intensa, se dan un abrazo fuerte y se dicen mutuamente que se quieren y se van a extrañar.

Los cánticos de las peregrinas se mezclan con las indicaciones de los policías y las sirenas de las patrullas y ambulancias, que avisan de esta manera que deben avanzar con precaución.

La columna de peregrinas avanza ya por la autopista México-Querétaro. Su primera jornada desde el estado queretano está cumplida casi a la mitad: “Ánimo, hermanitas, que ya salimos de Querétaro; eso era lo difícil”, dice una mujer que impulsa a sus compañeras.

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