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Jugar futbol con amigos, mejor que en el profesional

Rubén Ratón Perea fue parte de los Atletas Campesinos y lo disfrutó, pero no le dejó la misma alegría y vivencias, afirma

FOTO. DOMINGO VALDEZ
28/07/2026 |08:19
Domingo Valdez
Corresponsal en QuerétaroVer perfil

Rubén Ratón Perea dice que pocos tienen acceso a su santuario, en donde guarda los recuerdos de toda una vida dedicada al futbol, donde jugó en el legendario Atletas Campesinos, y aunque llegó a Primera División, decidió abandonar el profesionalismo y jugar en ligas amateurs, con sus amigos.

Subraya que muchos le preguntan por qué dejó el balompié profesional. Responde que fue porque no le gustaba “estar arriba”. Primero, porque no lo juntaban, no lo dejaban jugar. Cuando lo hacía, no le daban balones, y como centro delantero, sin balones, nada podía hacer.

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Por eso vine a jugar con mis amigos, con los equipos y equipazos. Llegué a quedar campeón con el Libertad de la Zona Centro, lo que era el Bajío en aquel tiempo, 85, 86”, enfatiza.

De familia de comerciantes, Rubén Perea viaja al pasado. Narra que el futbol llegó a su vida cuando cursaba el segundo grado de secundaria. “Empecé a jugar y me comenzaron a llamar a la selección de la escuela. De ahí para adelante, tendría 13, 14 años cuando inició mi gusto por el futbol”, narra.

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Su primer equipo fue el de la escuela, la Epi 59, hoy la secundaria 1. El equipo de esa temporada fue a un campeonato nacional, la Copa Pelé, en León, Guanajuato, terminando este torneo en cuarto lugar. Rubén tenía 14 años. Su primera foto como futbolista, apunta, tiene como fecha el 4 de diciembre de 1974.

Rubén nunca pensó en dedicarse al futbol. Cuando salió de la secundaria, el entrenador Óscar Urquiza lo invitó a jugar con los Gallos Blancos. Incluso, el mismo entrenador fue a pedirle permiso a su mamá, en su puesto del mercado de La Cruz, cuando estaba aún en Plaza Fundadores. Su madre lo dejó entrenar, jugando con los Gallos Blancos de Segunda División, a los 16 años.

Para ser futbolista profesional debes llevar un proceso, y que nada más te junten así, de adolescente y que te lleven a la profesional, así es como bien difícil, es también un gustazo. Después de que jugué en Segunda División con los Gallos, a Urquiza lo llevaron como entrenador a los Gavilanes de San Juan del Río, a la Tercera División. Así como me llevó a mí, llevó a muchos jóvenes. Mi primer partido como profesional, fue en Tercera División con los Gavilanes, en noviembre de 1977”, narra.

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En aquel tiempo, señala, les pagaban el mismo sueldo a todos los jugadores. Eran 2 mil 100 pesos al mes. Señala que “no alcanzaba ni para los camiones”. El entrenador Urquiza los llevaba en su coche cuando entrenaban en San Juan de Río. A veces lo hacían en Querétaro. En 1980 jugó con Atletas Campesinos, donde ganaba mejor. Su sueldo era de 10 mil pesos mensuales.

Sin embargo, tras ser profesional regresó al deporte amateur. “El gusto que me dio es que infinidad de equipos querían que estuviera jugando. Antes, la Liga Regional del Centro era una liga muy fuerte, como ahora la Bancaria, del San Javier. Me invitaron del Libertad, Hércules, Liverpool de Hércules. Me invitaron 10 equipos de la Bancaria a jugar con ellos. El gusto que a mi me dio más grande de haber sido futbolista fue jugar de amateur en todo el estado”, precisa.

Rubén gusta de ir a ver los partidos del torneo Interbarrios. Ahí, dice, se encuentra a amigos que hace mucho no veía. La pasa bien.

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El Ratón Perea sube las escaleras de su casa. En una habitación amplia, con sillones y una pantalla, están sus memorias. Indica que ha hecho investigación hemerográfica, rescatando las notas periodísticas que hablan de él y sus hazañas en el terreno de juego. Las fotos de Rubén son para estar en un museo del futbol queretano, aquel que está más allá de los terrenos profesionales.

Junto a las fotos y camisetas de los equipos en los que jugó, está una colección de ratones. Apodo que, recuerda, le puso su abuela. “Cuando se iba a morir mi abuelita le dijo a mi mamá: Socorro, ahí te encargo a este ratoncito. Pero no me dijeron ratón. Pasó el tiempo, entré a la primaria, y cada año había concursos de bailables. En uno salí vestido de ratón y de ahí para adelante era ratón”, narra.

Las fotos están divididas. Hay un muro con las fotografías de su etapa profesional. Ahí, las fotos con Antonio La Tota Carbajal, Nacho Vargas, Óscar Urquiza y Federico Iglesias, entre otros. En otro muro, la colección de los equipos amateurs en los que militó. En otro lado, lo referente al fútbol rápido, en el cual también participó, junto a sus hijos.

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