Pedro Escobedo, Qro.

Hace cuatro años, Karla Malagón, de 27 años de edad, y su hermana Fernanda Malagón de 22, iniciaron un proyecto de emprendimiento basado en el reciclaje de plásticos.

Iniciaron como centro de acopio de materiales como PET y electrónicos, pero actualmente ya no acopian, sino que transforman plásticos industriales y los convierten en material que puede volver a utilizarse en la industria de juguetes, automotriz o de computación.

Con la maquinaria necesaria y desde su recicladora en el municipio de Pedro Escobedo, ambas emprendedoras han llegado a reciclar 21 toneladas de plástico al mes.

Estas cantidades de plástico posteriormente se venden a clientes nacionales e internacionales. Esta empresa cuyo nombre comercial es México Plásticos ha realizado importantes exportaciones a Japón.

Completar el círculo

El sueño comenzó en 2016, cuando Karla trabajaba en una empresa en la que se inyectan grandes cantidades de plástico, ahí se dio cuenta de la importancia de reciclar dichos materiales para que, con los tratamientos adecuados, pudieran volver a la industria que inicialmente los creó.

Así fue como se rodeó de varios amigos, todos especialistas en distintas áreas y comenzaron a crear una pequeña recicladora que inicialmente recibía todo tipo de plásticos, especialmente PET.

No obstante, con el paso de los meses, notaron la presencia de industriales que requerían plástico que pudiera volver a inyectarse, entonces se dedicaron a recibir sólo desechos de plásticos industriales, principalmente del sector automotriz.

“Estudié Ingeniería en Materiales y comencé a trabajar en una empresa que se dedica a la inyección de plástico, ahí me di cuenta que las empresas tienen muchos problemas para reciclar todo el material que producen.

“Formamos un grupo de cinco personas, iniciamos como una recicladora que recibía todo tipo de plásticos, incluso PET, éramos más un centro de acopio, pero con el tiempo nos especializamos en material de ingeniería que es lo que procesamos ahora”, cuenta.

En esta recicladora, dice, “recibimos los materiales de la empresa automotriz, hacemos la separación de materiales de manera manual, después de eso hacemos lavado y secado, y en las máquinas se trituran para ponerlos en grandes sacos, ese es nuestro producto final, eso se vende a proveedores nacionales e internacionales y es un material que está listo para volver a inyectarse”.

La recicladora de la empresa tiene capacidad para procesar 21 toneladas mensuales, y así lo hacía hasta que comenzó la contingencia sanitaria por Covid-19 y las industrias pararon su producción; por lo tanto se recicló menos material y también se vendieron menos cantidades de plástico reciclado.

De hecho, la contingencia sanitaria no sólo disminuyó las cantidades de material para reciclar, sino que frenó las importantes exportaciones a Japón que dicha empresa realizaba de manera constante.

“Nosotros llegamos a tener exportaciones constantes a Japón, pero desde que inició la contingencia nos enfocamos sólo a los clientes nacionales, nos afectó mucho que cerraran aduanas. Las cantidades de materiales para procesar han bajado mucho porque las diferentes industrias disminuyeron también su producción”, comenta Karla.

Principales dificultades

Para Fernanda Malagón, las dificultades presentadas por la contingencia sanitaria no son los principales obstáculos que han tenido que enfrentar.

El problema principal al que se han enfrentado como emprendedoras es la desconfianza de los clientes por dos razones: ser jóvenes y ser mujeres.

“Ser joven y emprender un proyecto como este es muy complicado, porque los clientes no creen en ti, piensan que no sabemos de lo que hablamos, afortunadamente siempre hay alguien que apuesta por ti y te apoya.

“También el hecho de que seamos mujeres complica nuestro trabajo, generalmente se piensa que esta es un área que manejan solo los hombres, y aunque nosotras hayamos estudiado, capacitado y actualizado en temas de plásticos y reciclaje, es muy difícil que crean en ti, que te escuchen. Nos ha costado mucho, pero hemos avanzado, creo que vamos muy bien”, detalla.

A pesar de las dificultades, las emprendedoras tienen muchos planes para mantener a flote la recicladora; en un par de años planean tener una plantilla laboral exclusiva para mujeres y aumentar las cantidades de materiales reciclados en su empresa.

A los que inician con un proyecto les recomiendan apostar todo por lo que les apasiona, pero también reconocer cuáles son sus fortalezas y debilidades.

“Quisiéramos que nuestra plantilla laboral en un futuro fuera de puras mujeres, aún tenemos que hacer varios ajustes para que eso suceda, pero ese es nuestro objetivo. A los jóvenes emprendedores les diría que no suelten sus ideales, que lo apuesten todo por su proyecto y que reconozcan qué es lo que no pueden hacer para que se enfoquen en lo que sí está en sus posibilidades, eso les servirá mucho”, comentan.

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