Es importante reconocer y visibilizar el trabajo que realizan las mujeres y el impacto que tienen como fuerza productiva del país, considera la doctora María de la Luz Pérez Rea.
La ingeniera civil, investigadora y docente se convirtió en la primera mujer directora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), para el periodo 2024-2027.
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Es originaria de Tepic, Nayarit y llegó a Querétaro hace cerca de 35 años con el interés de estudiar el posgrado en mecánica de suelos.
Desde su arribo le gustó la ciudad, por lo que decidió quedarse y fue aquí donde formó una familia y creó lazos fuertes con la UAQ, señala en entrevista con EL UNIVERSAL.
La pasión por el estudio y la ingeniería marcó el inicio de su carrera profesional. Estudió ingeniería civil en el Instituto Tecnológico de Tepic, Nayarit, porque desde niña le gustaba jugar a construir casitas de ladrillos.
Si bien en aquel entonces, había pocas mujeres en la carrera de ingeniería civil, no fue obstáculo para desarrollarse profesionalmente. “Cuando ingresé a estudiar la carrera de ingeniería civil éramos 100 estudiantes, eran dos grupos de 50, y entre todos sólo había cinco mujeres. Era un mundo donde la mayoría eran varones”, refiere.
Señala que hace casi 40 años, los niños y las niñas no hacían diferencias. Y gracias a la educación que recibió en casa, nunca limitó sus sueños. Hoy tiene un doctorado en ciencias e ingeniería de materiales y una maestría en mecánica de suelos.
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“Desde el hogar empieza esa parte de la educación, yo tuve la fortuna de que mis padres nunca me dijeron ‘esto no lo puedes hacer porque eres niña’, o ‘no puedes estudiar ingeniería porque es para hombres’”, dice.
A pesar de que sus padres no tuvieron la oportunidad de estudiar más allá de la primaria, tenían la visión de que las mujeres debían prepararse y estudiar para defenderse en la vida.
Durante sus estudios y en el ejercicio de su carrera sufrió eventos de discriminación, de otros profesionistas y de las mismas mujeres.
“Pensaban que las mujeres veníamos a estudiar ingeniería no porque quisiéramos aprender, eso era muy señalado por las mismas mujeres, y eso sí duele, porqué nosotras mismas nos descalificamos”, añade.
Al terminar la maestría, comenzó a dar clases como profesora de tiempo libre, mientras hacía su tesis con apoyo de Alfredo Zepeda; posteriormente obtuvo su plaza de tiempo completo.
“Mi primer profesor en aquel entonces fue el maestro José Alfredo Zepeda Garrido, una persona que ama la mecánica de suelos y que motiva mucho a sus estudiantes y para mí fue una fortuna haberlo encontrado”.
En noviembre cumplirá 35 años de servicio en la UAQ. Su alma mater fue el Tecnológico, “pero la UAQ me ha dado todo lo que yo he necesitado para crecer como profesionista, como maestra, como persona”.
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Pérez Rea considera que “las oportunidades llegan y uno tiene que estar preparado para aprovecharlas”; lo que ocurrió cuando se convirtió en la primera directora de su Facultad.
“Las oportunidades no llegan solas, ni tampoco tú consigues una posición por suerte, sino por el trabajo que haces y por estar en el momento adecuado con la preparación adecuada”.
Como profesora se involucró en las actividades académicas, lo que la ayudó a conocer la universidad. Fue coordinadora de la maestría en mecánica de suelos e ingeniería de vías terrestres y de la licenciatura en ingeniería civil, además de secretaria académica de la Facultad.
Dice que equilibrar la vida familiar y profesional cuesta mucho trabajo, pero el trabajo en equipo es clave.
“Se necesita mucho trabajo en equipo para poder sobrellevar la vida familiar y saber que cada quien puede asumir sus tareas y compartirlas con el otro”, considera. Lo importante es lograr acuerdos siempre, agrega.
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Para la doctora, la primera mujer que la inspiró en la vida fue su mamá, quien se quedó huérfana de padre a los 15 años y tuvo que cuidar a sus hermanos y trabajar para ayudar a su mamá.
“Ella tenía esa visión de que tienes que estudiar, porque si no estudias no vas a lograr nada, si estudias lo vas a lograr”, recuerda.
Su mamá no podía ayudarla a ella y a sus hermanos a hacer las tareas, pero siempre estuvo allí para llevarlos a la biblioteca.
Refiere que más que las mujeres, sus profesores la ayudaron y animaron para culminar sus estudios. También admira el trabajo de divulgación científica de Julieta Fierro (1948-2025).
La directora considera importante visibilizar la fuerza productiva de la mujer en México en todas las áreas.
“Contribuimos al país con nuestro trabajo, las mujeres que están en su casa contribuyen también al país, con el apoyo que se necesita para la formación de los hijos”, señala.
Y considera que las mujeres que están en una posición de decisión para tomar medidas ante casos de violencia contra la mujer tienen que actuar, “necesitamos esta sororidad y empatía”.
“La aportación de las mujeres es muy importante y creo que hay que hacerla visible, hacer visible esa fuerza productiva que tenemos para nuestro país, y para la formación de nuestros jóvenes”, agrega.
La doctora recibió el año pasado el premio “8 mujeres que cambiaron el rumbo de Querétaro”, de la Secretaría de la Mujer de la capital.