Bordado, una tradición que busca trascender | Querétaro

Bordado, una tradición que busca trascender

El taller Weta M’onda promueve sus productos, desde trajes típicos hasta muñecas Lele; doña Marce reconoce que la pandemia bajó las ventas, pero va mejorando

Bordado, una tradición que busca trascender Foto: Sirse Rosas

Nuestras Historias 07/11/2022 10:06 Sirse Rosas Actualizada 10:06

Weta M’onda significa bordando México, y es el nombre que lleva este pequeño taller ubicado a orillas de la carretera en la comunidad de San Ildefonso Tultepec, en el municipio de Amealco, un lugar lleno de colores, listones y, sobre todo, muñecas Lele. 

Marcelina García Nicolás se encuentra adentro atendiendo y comenta que el taller es de su hija Lucy, quien es maestra y mientras ella se encuentra en la escuela en la que imparte clases, doña Marcelina se hace cargo del lugar, donde, además de muñecas, se puede ver vestimenta típica de Amealco; doña Marcelina también va vestida con el traje típico.

Señala que la habilidad del bordado y las artesanías es una tradición que han heredado de familia, pues desde pequeñas sus madres y abuelas se los enseñaron, aunque sólo hacían prendas y muñecos para su uso personal y de sus hijos.

“Al principio hacíamos muñequitas, pero nada más como para el juguete de los hijos, no era todavía para el sustento de la familia; mi abuelita ya se dedicaba a vender, pero sus nietos todavía no. 

“Ella se iba a Tequisquiapan a vender y ya cuando nosotros también vimos que sí se vendían y por la necesidad de encontrar un trabajo, hicimos piezas y ella se las llevaba y las vendía, aunque hubo un tiempo que también me iba con ella a vender”, relata.

Sin embargo, recuerda que esa época en que su abuela salía a vender, no tenían dónde quedarse y tenían que dormir en la calle, en los portales de Tequisquiapan, Querétaro y San Miguel de Allende, donde descubrieron que adquirían bien su artesanía, pero “con el tiempo llegaron los famosos inspectores que les quitaban sus piezas y ya no convenía ir”.

Fue por eso que decidieron establecer su taller y su tienda en su comunidad, dejaron de salir a vender a los lugares turísticos y buscaron a más mujeres que quisieran participar en su trabajo colectivo. 

Fue hace 20 años, aproximadamente, que decidieron organizar un grupo para trabajar en conjunto y comenzar a vender sus productos, hoy son al menos 20 artesanas las que están involucradas en el taller, aunque hay temporadas en que se suman más.

Refiere que entre sus productos está el traje típico, que venden “aquí entre la comunidad, también lo vendemos a las personas que vienen de lejos y gustan alguna blusa, algún traje típico. Las muñecas las vendemos aquí cuando viene algún grupo de turistas o cuando las sacamos a algún evento, también hacemos envíos a cualquier estado”.

La pandemia no pasó desapercibida para los artesanos de Amealco ni para este taller, pues doña Marce recuerda que antes de la pandemia llegaban visitantes, algunos tours que llevaban a turistas a conocer los talleres y compraban muñecas.

Hoy, a lo mucho, llega un grupo al mes, aunque recientemente han pasado más de dos meses sin visitas.

“Al principio, cuando empezó lo de la pandemia no llegaba nadie, al principio lo enviábamos, y ahora, después de que más o menos se normalizó esta enfermedad, ahorita ya vienen algunos grupos de visitantes, vienen guías de turistas que los traen y sí nos ha ayudado mucho, porque cuando llega un grupo de 20 o 30 personas, compran uno o tres, pero sí compran”, comenta. 

La ventaja de la era digital es que Weta M’onda ya cuenta con su página de Facebook y a través de esta plataforma han podido comercializar sus productos y enviarlos a otros estados e, incluso, a otros países, donde les han llegado pedidos personalizados, particularmente de muñecas Lele.

Dönxu es la primera muñeca que se comenzó a hacer en Amealco; sin embargo, Lele es la que ha tomado el protagonismo y la que ha impulsado las ventas de muñecas artesanales, pues, además, es una muñeca que se adapta más al cambio.

“La podemos personalizar, la podemos vestir con puro bordado típico o de colores, hay varias vestimentas para la muñequita Lele. Si nos piden una Lele de cualquier color, sí lo hacemos, ya hemos entregado algunas, nos han pedido diferentes, desde quinceañeras, chefs y se las hacemos”, explica.

A su hija Lucy se le ocurrió convertir a Lele en catrina hace unos años y comenzó a comercializarla; sin embargo, comenta que cuando nace una idea, se comienza a replicar y se abarata el producto, por eso en este año se ven muchas catrinas en las estanterías que ya no se vendieron y confían en que el próximo año, haciéndoles algunos ajustes, puedan venderse.

“Van dos años que ella vende (catrinas), pero haciendo una pieza o haciendo una idea ya todos se van a hacer ese mismo producto, entonces todo se abarata y por eso se bajan las ventas.

“Por eso ahorita estaba intentando hacer otras cositas, pero se le quedaron unas catrinas nuevas que sacó en este año, creo que hay que sacarlas antes, mucho antes”, dice.

En la estantería se distingue un espacio donde hay muñequitos rojos con cuernos, son unos diablillos y doña Marce comenta que también fabrican nacimientos completos, dentro del taller se pueden encontrar los reyes magos y algunas Lele vestidas de vírgenes, productos que ya se venden para la temporada y que se pueden enviar a quienes así lo solicitan.

Al preguntarle sobre el viaje de Lele al mundial de futbol en Qatar 2022, doña Marcelina se muestra orgullosa, dice que le da mucho gusto saber que la muñequita irá a poner el nombre de Querétaro y de México en alto y, sobre todo, que irá a representar a las manos artesanas.

“Es un orgullo para nosotros, para la comunidad y yo creo que hasta para el estado de Querétaro, es un orgullo que una muñequita sea reconocida, porque al ser reconocida esa muñeca, somos reconocidos todos los artesanos y nos da mucho gusto que también participe Lele en el mundial”, asegura García Nicolás. 

Expresa que “es muy bonito y se siente bonito que un trabajo de aquí de la comunidad llegue tan lejos”. 

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