Así es un día en la vida de Celia Maya, candidata de Morena a la gubernatura de Querétaro

La candidata por Morena al gobierno del estado aprovecha los últimos días de calma relativa antes de arrancar su campaña proselitista para su vida “normal”, y comprar el mandado

Así es un día en la vida de Celia Maya, candidata de Morena a la gubernatura de Querétaro
Foto: Demian Chávez
Nuestras Historias 01/04/2021 07:03 Domingo Valdez Actualizada 10:32

Celia Maya García habla con confianza con el vendedor de frutas y verduras del negocio cercano a su domicilio. La candidata por Morena al gobierno del estado aprovecha los últimos días de calma relativa antes de arrancar su campaña proselitista para su vida “normal”, y comprar el mandado.

En su domicilio la espera Dominic, un pitbull cariñoso, que cuando la ve se tumba panza arriba para recibir las caricias de la exmagistrada.

Celia ocupa un sillón de la sala de su casa, donde hay algunas litografías de obras de arte que le gustan. “No tengo obras de arte originales. Si las tuviera tendría que abrir la casa al público. El arte es para que lo disfruten todos”, dice.

Originaria de la ciudad de Querétaro, y la mayor de siete hermanos, narra que de niña vivió en la calle de Guerrero. Iba a la doctrina los sábados, algo que era importante. Luego, su familia se mudó a la calle de Morelos. Al igual que todos los niños de esa época jugaba en la calle, principalmente en el terreno baldío que ahora ocupa el mercado Hidalgo.

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Cuenta que también visitaba a su abuela por el rumbo de Ignacio Pérez, por lo que también convivía con los niños de Santa Rosa, por donde también había un baldío donde jugaba a los encantados, la roña, la reata, a los quemados y beisbol.

“Siempre fui una niña que vivió contenta. Nunca fui una niña maltratada, no quiere decir que no fui regañada, que no me llamarán la atención, porque los papás, cuando haces algo que no es adecuado, te llaman la atención. Pero nunca me sentí maltratada. Golpeada nunca fui. Tampoco fui una niña rebelde… Comprendía que había que llevarse bien”, dice.

Pasaron los años. La familia se mudó por la zona de Jardines de la Hacienda, donde Celia recuerda que existía la alberca de El Jacal, donde aprendió a nadar, y la que considera la mejor de Querétaro.

Narra que siempre fue una chica a quienes sus papás le daban permiso para acudir a las excursiones escolares, a pesar de que la situación económica no era la mejor para la familia, Maya García.

Su mamá, Feliza García Corona, era ama de casa y su padre, José Maya Alcántara, tuvo varios oficios, desde zapatero, mesero, más tarde, puso un restaurante. En los últimos tiempos tuvo una tienda de ultramarinos. Su padre falleció en el año 2000, mientras que su madre el 2019.

Celia recuerda sus años de adolescente. Las fiestas con los amigos. Algunas con permiso para acudir. Otras “por la libre” porque sabía que no la dejarían, pero siempre tratando de respetar las reglas.

La escuela nunca fue un problema para ella, añade, le gustaba. “Si me hubieran dicho que no fuera a la escuela, me hubiera puesto a llorar”. Dice que era buena para los números y siempre le gustó mucho la historia”, además de la clase de lectura de comprensión, algo que le sirvió mucho para el resto de su vida.

La preparatoria la cursó en la UAQ

En la universidad estudió Derecho. En ese entonces pensaba que se dedicaría al Derecho Penal, pero la vida la llevó a ejercer desde la administración pública, llegando a 40 años en la impartición de justicia. La invitaron a ser juez en materia civil, en el gobierno de Rafael Camacho Guzmán (1979-1985), encargo que ocupó hasta hace unos años, cuando se retiró.

Comenta que siempre le ha gustado el deporte. Practicó tenis. Recuerda que en una ocasión, en un club donde iba a jugar, no le dejaron participar en un torneo por ser mujer, aunque lo hacía porque en ese horario podía practicar pues más tarde, cuando les tocaba jugar a las mujeres ella tenía que trabajar. La sacaron del rol, pero “metió” un interdicto para que la dejaran jugar. Algo que sucedió, aunque los hombres no querían jugar contra ella. Luego iba al gimnasio, que dejó por sus actuales compromisos.

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Maya García cuenta que le gusta el teatro y los conciertos de música culta, así como viajar. Tenía planeado ir a China, pero cuando todo estaba listo se supo del brote del nuevo coronavirus, por lo que el viaje tendrá que esperar.

El Querétaro de la niña Celia Maya es distinto al de la actual candidata al gobierno del estado. Antes, recuerda, se le podía encargar la casa al vecino. Actualmente, no se conocen más que de vista.

Además, el crecimiento de la ciudad y del estado. De una ciudad que llegaba a avenida Tecnológico, a una que se extiende hasta los municipios conurbados.

“A veces quieres conservar tu Querétaro chiquito, tu Querétaro bonito, pero con todo este despegue que ya es una ciudad al norte, una ciudad al sur, y un estado en general, es otro Querétaro. No va a quedar más que modernizarlo”, abunda.

Agrega que Querétaro tiene retos y las generaciones jóvenes deberán afrontarlos. “Tenemos que empezar ahora y preparar a las nuevas generaciones que son quienes darán respuesta”.

 

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