Alejandro Payán Vázquez, originario del estado de Veracruz, pero con nueve años de trabajar en medios impresos y electrónicos en Querétaro, es un reportero que desde hace siete meses se encuentra integrado al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Todos los días y a toda hora, Payán, como lo conocen en el gremio, carga desde hace siete meses con un botón de pánico, herramienta con la cual en Segob monitorean sus actividades.

El comunicador está consciente de que este mecanismo es vulnerable, “en cualquier momento podría perder la vida”, tal como sucedió con la reportera Lourdes Maldonado, quien fue victimada hace la semana pasada en Tijuana, pese a contar también con un botón.

El botón es su protección

Payán, narra, sale de su casa a reportear o a realizar cualquier actividad personal, pero no tiene que dar aviso al Sistema de Protección, aunque siempre anda acompañado de su botón de pánico “y si yo me cruzo con mis agresores o si puedo ya estar en riesgo es cuando yo aviso por medio del botón, lo oprimo y ellos me regresan una llamada que puede ser por el mismo botón o a través del celular”.

Agrega que al comunicarse mediante el botón debe emitir una palabra de seguridad “y si yo la doy mal, ellos entienden que estoy en riesgo”.

Cuando se encuentra en el mismo lugar con personas que lo amenazaron, dice que lo monitorean de inmediato mediante un localizador y se comunican con él cada 10 o 15 minutos “y en caso de que yo les diga que estoy completamente en riesgo, ya es cuando mandan a la policía a donde me encuentro”.

Así es ser periodista y enfrentar la violencia desde Querétaro
Así es ser periodista y enfrentar la violencia desde Querétaro

Puntualiza que no tiene vigilancia policiaca todos los días, reconoce que el botón puede fallar, pero además tiene su vulnerabilidad, “por ejemplo si alguien viene y me agrede con una pistola en ese momento, yo activo el botón, pero los policías tardarán en llegar como 10 minutos y en ese tiempo se puede perder la vida”.

Pese a lo riesgoso que es estar inscrito en este programa derivado de su actividad profesional como periodista, Payán dice que ningún gobierno puede garantizarle seguridad las 24 horas.

Con el mecanismo, dice tajantemente, se siente “parcialmente seguro, no del todo”, por eso agrega que se ha limitado salir a la calle con su familia, “no me gusta ponerlos en riesgo”.

“Cuando estás bajo amenaza no se puede estar tranquilo, hubo un momento en el que no podía dormir francamente, e incluso, yo no dormía en la misma habitación con mi esposa, porque sentía que la ponía en riesgo, es un tema emocional que no dejaba descansar”.

Una parte importante de este programa, dice, se da ayuda emocional con especialistas que le brindan atención psicológica, “te llevan a sentirte cada vez más tranquilo”.

Alejandro subraya que “es inaudito trabajar con miedo” y de que se tenga que pedir protección para ser periodista, “nadie debería ser agredido o asesinado por esta condición”.

Acude a Segob para proteger su vida

Payán explica que hace ocho meses tuvo un problema con políticos queretanos, quienes, detalla, además de que lo amenazaron también divulgaron en redes sociales su número telefónico, nombre y perfil, “y a raíz de eso empezaron a llegar muchos mensajes de WhatsApp en donde recibía yo amenazas de los seguidores de ellos”.

El comunicador señala tajante: “Mi problema es directamente con la familia Aguilera [José Luis Aguilera Ortiz, representante del gobierno del estado de Querétaro en la CDMX] y José Luis Aguilera Rico [regidor en el ayuntamiento de Querétaro]”.

Detalla que esas amenazas fueron elementos de prueba que guardó y le mostró a las autoridades de la Segob, “ellos me mandaron a la Fiscalía General de la República, quien no recibió la denuncia y lo remitió a Fiscalía General del Estado de Querétaro, pero el problema de esta última dependencia es que no tiene una fiscalía especial para proteger a periodistas y la libertad de expresión.

“Lamentablemente en Querétaro no hay ningún mecanismo de protección para periodistas, no hay una ley que nos proteja”, enfatiza.

Así es ser periodista y enfrentar la violencia desde Querétaro
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El reportero explica que la fiscalía local recibió su denuncia, pero el delito por el que se abrió fue por amenazas y “me canalizaron a la Fiscalía Especializada en Delitos cometidos por Servidores Públicos”.

Después de eso, refiere que nuevamente acudió a la Segob, “donde de inmediato me canalizan al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas y ellos me dieron un botón de pánico y se pusieron en contacto con la Policía Estatal de Querétaro y las municipales de la capital [porque ahí se mueve cuando reportea] y la de Corregidora [ahí vive], la cual es la única que hace rondines de manera periódica en mi casa”.

Hasta el momento, dice, no ha tenido contacto en su calidad de reportero con los políticos que lo amenazaron.

Agrega que la denuncia que interpuso en la fiscalía local está congelada, “pues desde septiembre pasado no me llaman para nada”.

Pese a lo que le sucedió, Payán afirma que en Querétaro no se respira un clima de descomposición para ejercer el periodismo, “pese a que ahora se observan agresiones de políticos contra nosotros, siento que los políticos ven menos a los reporteros que andamos en la calle trabajando, estamos a tiempo de salvar la situación en Querétaro”.

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