Marionetas, creaciones que se resisten a morir

Nuestras Historias 24/03/2018 02:50 ANA KAREN SERRANO Actualizada 11:03

Desde hace 46 años, Rafael Lemus Salas fabrica títeres y lleva un poco de alegría a quienes más lo necesitan

¿Cuántas personas usan lo que saben hacer para ayudar a los demás?, Rafael Lemus Salas, después de 46 años de carrera, lo hace. Él, toda su vida se ha dedicado al negocio de las marionetas y en la actualidad las utiliza para dar pláticas en reformatorios, penales y casas hogar.

Rafael es un queretano por adopción, desde hace cerca de 10 años escogió el estado de Querétaro para comenzar una nueva etapa en su vida.

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Herencia

Él es un artista, en las venas lleva el talento, pues desde sus ancestros la creatividad y la innovación siempre han estado presentes. Su abuelo hacía esculturas para las iglesias, “él trabajaba con personas que fabricaban santos, aprendió a hacer marionetas y comenzó a producirlas”, relató Lemus Salas.

Su padre hacía maquetas —de edificios, trenes, cochecitos, cerros, decoración—, juguetes y marionetas.

Rafael siguió con la tradición y el gusto familiar, pero a su manera; “no me gustó el área de las maquetas; sé hacer y leer planos, arquitectura, diseños y dibujos, pero no me gustó, siempre tuve la cosquillita de la marioneta”.

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La niñez

Recuerda que “en el 69, cuando llegó la nave espacial a la luna, fui al taller y con maderitas y alambritos me hice mi nave espacial, con el torno de mi abuelo me hice un cohete y jugaba con eso; de ahí aprendí que de la basura se puede crear un sinfín de cosas, de la basura he hecho algunas de mis marionetas, de pedacería he hecho cosas hermosas”.

En su infancia, recuerda que su familia iba mucho a trabajar al Teatro Blanquita, ahí pintaban las columnas, hacían telones, diseñaban los escenarios y él, al ser un niño inquieto, siempre estuvo ahí y le gustó: “Yo siempre fui el niño que andaba corriendo entre las faldas de las vedettes, yo crecí rodeado de artistas, aparte de mi familia, los actores y actrices de los teatros (…) de ahí mi gusto por los escenarios y el mundo artístico”.

Conoció a un sinfín de personalidades como a “Javier y sus marionetas”, a Don Carlos Espinal, a "Carlos, Neto y Titino" y a Bozo. “Yo los admiré de niño, conocí su trabajo, yo los veía de niño como ahora los niños me ven a mí”.

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Oportunidad

Desde muy joven le agarró el gusto al trabajo, su padre siempre le decía “si no estudias, vete a trabajar”; abandonó la escuela y comenzó a crear con sus manos lo que más le gustaba: marionetas.

Aunque él no haya estudiado una carrera profesional, su negocio siempre ha sido una fuente de trabajo para los jóvenes, “yo siempre les digo que tienen que estar estudiando, aunque me cuestionen por qué los pongo a estudiar si yo no estudié, yo les contestaba lo que mi padre me decía: ‘si no estudias, vete a trabajar’, muchos de ellos me decían que no sabían hacer nada y entendían que tenían que estudiar para prepararse y ser alguien en la vida”.

Algunos de los jóvenes que trabajaron con él y le hicieron caso de nunca abandonar los estudios ahora son ingenieros, médicos, arquitectos, cocineros, chefs, actores, etc.

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Titiritero

Su mamá siempre le dijo que “para mandar a hacer las cosas hay que saberlas hacer”, es por ello que desde muy temprana edad comenzó a hacer sus propias cosas, investigó y las realizó, a tal punto que hoy, la casa en la que habita fue diseñada por él, desde la arquitectura, la instalación eléctrica, la plomería, la pintura, etc.

Aprendió la costura de su mamá, el modelaje de su abuelo y las marionetas de su papá, “traigo escuela de toda mi familia”, dice.

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Independencia

Desde 1987 existe el taller Luis Rafael Marionetas porque aprendió y le agarró el gusto a ese giro por su padre, llegó la hora de ser independiente y registró su propia marca.

Las separaciones con la familia siempre son difíciles, pero a Rafael le trajo beneficios, “agradezco la separación del taller familiar, porque si no hubiese pasado eso yo seguiría siendo un empleado ahí”.

Al momento de la separación él no tenía nada más que una cámara; buscó trabajo de mesero, pero lo contrataron para filmar videos. Hizo su capital y para 1987 comenzó su propio negocio de marionetas.

Su trabajo comenzó a ser reconocido en el medio artístico, trabajó en producciones con Pedro Torres, haciendo comerciales publicitarios de Crunch y Bachoco; además, trabajó en la producción de Disney Querida, encogí a los niños. “La hormiga que sale en la película la hice yo, era una marioneta de cuatro metros que movíamos con chicotes, era impresionante”. En la producción No se aceptan devoluciones, cinco de sus marionetas aparecen en una de las escenas del filme.

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Un nuevo comienzo

Al alcanzar tal ímpetu “me fui a las nubes y llegó el divorcio”; llegó una nueva pareja a su vida y el éxito siguió, “me despegué del suelo y pierdo todo hace 10 años, la persona que era mi pareja me hace fraude, me quedé en la calle y con una mano atrás y otra adelante llegué a Querétaro”.

Tras perder todo —propiedades, coches, marionetas, dinero y empresa— Rafael salió adelante, volvió a crear su taller, siguió haciendo lo que le gusta.

Hace ocho años comenzó a trabajar en Televisa, en un proyecto que sería un parteaguas en su vida, Platanito Show. A partir de su participación en el show de televisión sus marionetas lo acercaron a personalidades como El Costeño, Chabelo, María Medina, Miguel Mateo, Plácido Domingo, Emmanuel, Mecano, Thalía, Sami y Eugenio Derbez.

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Innovación

Con el paso del tiempo ha mejorado sus técnicas, diseñó un sistema en donde los movimientos de sus títeres se vieran más naturales; además de la cabeza y las manos, sus creaciones también mueven los ojos, los párpados y las cejas.

Ha elaborado un sistema motorizado con el que puede manejar las marionetas a distancia a través de un control remoto, sin que éstas dejen de ser marionetas. Aclaró que “sigue siendo una marioneta porque la definición nos manda a títeres, cualquier objeto que es manejado por una persona es un títere; entonces, así sea a control remoto, mientras yo lo mueva y le de vida sigue siendo una marioneta”.

Rafael tuvo que adaptarse a los avances tecnológicos, utiliza este medio para llegar a sus clientes; las redes sociales son indispensables para dar a conocer su trabajo.

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Las marionetas hoy

El mercado aquí en Querétaro no es lo mismo, la competencia está muy peleada y la gente no cree que una marioneta divierte en las fiestas infantiles, “ahora invitan al payaso y al mago y muchas veces no consideran este tipo de trabajos”.

Ahora, recorre municipios, da shows a comunidades de bajos recursos; visita casas hogar, reformatorios, penales, albergues, asilos, etc.; utiliza sus marionetas para llegar a personas que lo necesitan.

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