Desde hace 10 años, Isela Zavala Franco volaba a Cuba para recibir las vacunas que le ayudaban a combatir el cáncer que le aquejaba.

Cada vuelo a Cuba representaba una oportunidad más de vida para Isela, madre de tres hijos, hasta que el Boeing 737 en el que viajaba el pasado viernes 18 de mayo se desplomó unos minutos después de despegar del aeropuerto José Martí, en La Habana.

En México, específicamente en Tabasco, de donde Isela era originaria, sus familiares vieron la tragedia a través de la televisión, pero mantuvieron la esperanza de que ella fuera una de las tres sobrevivientes.

Cuatro días después del incidente, la embajada de México en Cuba confirmó lo inevitable: Isela Zavala no era una de las sobrevivientes, más bien formaba parte de los más de 100 fallecidos en el percance.

Las autoridades cubanas pidieron a la familia presentarse de inmediato en la isla para identificar oficialmente el cuerpo de Isela. El gobierno de Tabasco se comprometió a interceder para facilitar los trámites de pasaporte, pero un hermano de Isela asegura que no fue así.

La familia se presentó en la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores y lo único que recibió fueron malos tratos y comentarios sarcásticos por parte de la delegada Aída Margarita Flores Díaz. De entrada, no tuvieron prioridad sobre las demás personas, llegaron a las 8 de la mañana y fueron atendidos hasta la 1 de la tarde, cinco horas que les parecieron interminables, dice el hermano quien pidió omitir su nombre.

“Nos enteramos del accidente a través de las noticias, investigamos y supimos que era posible que fuera su vuelo, después nos llamaron desde Cuba, tal vez encontraron ahí los documentos o la lista de los pasajeros pero desde el accidente hasta el día en que recibimos la llamada esperamos cuatro días, fueron cuatro días de no tener noticias, no sabíamos si había fallecido, si era una de las hospitalizadas, aquí en la familia todo era caos y al mismo tiempo esperanza, desafortunadamente ya está todo confirmado”, comparte en entrevista para EL UNIVERSAL Querétaro, uno de los familiares de la víctima.

Como ocurre con cualquier tragedia, la noticia sacudió a la familia Zavala Franco; de repente se enteraron de la muerte de Isela, tuvieron que tramitar nuevos pasaportes, viajar a Cuba y, sobre todo, conseguir casi 50 mil pesos para los pasajes.

Apoyo de vecinos y amigos.

De las autoridades, insiste el hermano, no obtuvieron apoyos económicos, pero sí lo consiguieron de vecinos y amigos, incluso del sindicato de trabajadores de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y de la propia casa de estudios en la que Isela trabajó como administrativa.

“Ella trabajó para la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, ahí tanto el rector como el secretario administrativo se pusieron a disposición para el apoyo que necesitáramos, nos apoyaron con algunos vuelos a la Ciudad de México, a Cancún, y aparte se hizo una colecta entre familia y amigos. Mi hermana pertenecía al Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad y también se solidarizaron otorgándonos un apoyo económico para los viajes.

“En Cuba requerían a mi hermana Virginia de inmediato, le exigieron que estuviera allá, pero pues no se había podido ir por las situaciones que le comento; desgraciadamente esta tragedia nos agarró con las manos cruzadas, pues sí hay ahorritos pero la vida está demasiado complicada, todos los familiares nos organizamos y por partes separadas buscamos apoyos”, dice el hermano de Isela.

La familia Zavala Franco determinó que la encargada de realizar la tarea más difícil: reconocer el cuerpo de su hermana, era Virginia Zavala, quien este martes viajó a Cuba junto con su hijo y uno de los hijos de Isela. Los familiares aún no deciden si interpondrán una demanda contra Global Air, compañía dueña del avión Boeing 737, por ahora están enfocados en traer el cuerpo de la tabasqueña de regreso a su tierra.

El hermano de Isela lamentó que ella luchara contra el cáncer durante 10 años, sólo para ser víctima de la corrupción y fallecer en uno de los vuelos a Cuba, por el mal estado del avión de Global Air.

Exigió a las autoridades mexicanas cumplir con su promesa de apoyar verdaderamente a los familiares de las víctimas y no parar las investigaciones hasta dar con los responsables de la tragedia.

“Hacemos un llamado para que las autoridades estén pendientes sobre el estado de los aviones, que tengan todos sus papeles en orden, las verificaciones al día, este avión era demasiado antiguo y aquí están las consecuencias. Pedimos que investiguen a fondo esta situación, las autoridades de Tabasco y las de nivel federal deben mostrar solidaridad con las familias de los que perdieron la vida porque pues no todos tienen dinero”, comentó el hermano de Isela, fallecida en el accidente del viernes pasado.

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