Se encuentra usted aquí

Sobreviviente de trata busca ser MP

Yamileth escapó de la explotación sexual, se tituló en Derecho y ahora trabaja en la Fiscalía de Puebla
Sobreviviente de trata busca ser MP
Foto: Omar Contreras. El Universal
22/09/2019
05:17
Laura Jiménez
-A +A

Yamileth trabaja en la Fiscalía General del Estado de Puebla, concluyó la carrera de Derecho y quiere ser agente del Ministerio Público para investigar y combatir la trata de personas. Ella conoce el tema porque ha cursado diplomados y escapó de ese infierno. Yamileth no es su verdadero nombre, pero es una sobreviviente.

El 90% de las víctimas nunca es rescatado, afirman organizaciones contra la trata. La joven fue enganchada por enamoramiento, uno de tantos métodos para captar mujeres.

“[Los tratantes] ven las vulnerabilidades. Son astutos y manipuladores”, cuenta la mujer de 24 años. Se han vuelto profesionales en este delito que se considera como una de las actividades ilícitas más lucrativas, luego del narcotráfico y tráfico de armas.

El Reporte sobre Trata de Personas 2018 (TIP Report, por sus siglas en inglés) coloca a México como un país de origen, tránsito y destino de hombres, mujeres y niños víctimas con fines de explotación sexual y trabajo forzado, entre otros.

De 2015 a 2018, en México se abrieron mil 657 carpetas de investigación por trata de personas y tan sólo de enero a junio de este año se han sumado 210, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Comparando ese periodo con el del año anterior hay un incremento de 9%.

Un romance le cambió la vida

Yamileth tenía 19 años cuando conoció a Ricardo, sobrino de un compañero de su hermana, él tenía 39 años. En ese momento ella estudiaba en Tlaxcala el primer semestre de Derecho y tenía un hijo de un año siete meses.

En 2015 iniciaron una relación y cuando ella terminó el semestre él le pidió que vivieran juntos. Su pequeño se quedó con sus abuelos y la pareja viajó a la Ciudad de México.

Lejos de su hogar, su relación con Ricardo se tornó posesiva. Cada llamada que recibía tenía que estar en altavoz y tenía prohibido decir dónde estaba.

Cuando se acercó el tiempo de carnavales en Tlaxcala, en especial en el municipio de San Miguel Tenancingo, tuvieron que volver, porque Ricardo era uno de los organizadores. La mujer aprovechó el viaje y vio a su padre. Su pareja regresó, estaba molesto y le pidió que preparara su maleta de nuevo.

Viajaron. Al llegar al departamento de la Ciudad de México, Ricardo encendió la televisión y subió el volumen, cerró la puerta y la empezó a golpear: “Me dio puñetazos en la cara y me pateó las costillas. Quedé hinchada”. A la mañana siguiente le preguntó: “¿Así quieres que te trate?”

Tres días después él le ordenó a Yamileth que volviera a preparar sus cosas para salir de viaje. Se dirigieron a Acapulco, Guerrero.

Una vez en el puerto, la dejó con una mujer. “Él me dijo: ‘Si no haces lo que te digo, tu hijo pagará las consecuencias’”, relata.

La mujer, sólo unos años mayor que ella, le dijo que su trabajo iba a consistir en cobrar por sexo.

Las amenazas y golpes causaron tanto temor en ella que obedeció. “Me daba asco ser tocada. Me sacaban del departamento a las 10 de la mañana y regresaba a la medianoche. Si yo quería desayunar, primero tenía que hacer un servicio para poder comer. Estaba harta y me preguntaba: ‘¿Cómo es posible que una persona que dijo que te quiere te pueda hacer esto?’”, agrega.

Escape del abuso

Yamileth estuvo tres meses en el puerto siendo explotada sexualmente. “Luego de dos meses llevó a otra chica, quien llevaba un hijo de Ricardo”.

El miedo la hizo huir, pidió ayuda a los dueños del edificio que vivían en el segundo piso, pero le dijeron que no querían tener problemas.

En un forcejeo con Ricardo ella trató de quitarle las llaves sin éxito. “Casi me avienta del barandal, pero me agarré duro”, detalla. El hombre abrió el departamento y en el cuarto la tiró al piso, la obligó a que se metiera a bañar y aún en la regadera la siguió golpeando “hasta que se cansó”.

Él salió del baño y se recostó unos minutos en la cama. Yamileth agarró una toalla y descalza huyó del lugar.

Corrió. Unos policías la encontraron y la llevaron al área de delitos sexuales de Acapulco. Una vez que la joven se reunió con su familia les sugirieron levantar la denuncia en Puebla.

En esa entidad pudo ingresar a uno de los 18 refugios que existen en México para víctimas de trata, los cuales, según organizaciones y expertos, son insuficientes y algunos fueron afectados por recortes presupuestales.

Yamileth llegó a Casa Anthus, que pertenece a la Asociación Nacional contra la Trata Humana en la Sociedad, la cual ha atendido a aproximadamente 100 mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual.

Comentarios