Con la llamada “ajolotización” de la Ciudad de México, concepto utilizado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para defender los arreglos superficiales de avenidas, muros y puentes, la figura del ajolote se posiciona en la opinión pública, y una vez más, regresa el tema del peligro de extinción de la especie y la destrucción de su hábitat natural: los cuerpos lacustres de Xochimilco.
El uso del ajolote de Xochimilco como marca y casi como mascota para promocionar el Mundial de Futbol se contradice con los esfuerzos para su conservación, así lo señalan dos investigadores dedicados al estudio y defensa de este anfibio, el cual está catalogado en la Norma Oficial Mexicana 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales como especie en peligro crítico de extinción.
En medio de una urbe pintada de ajolotes en muros y puentes, este animal, al igual que el resto de los anfibios, están amenazados y en peligro de desaparecer, así lo explica el investigador Horacio Mena González, del Instituto de Biología de la UNAM.
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Señala que los ajolotes son medidores de la calidad del agua, y cambios, incluso moderados, en el potencial de Hidrógeno (pH) de su entorno pueden enfermarlos o matarlos. “Sus rangos de tolerancia a temperatura y calidad del agua, son muy cerrados, muy estrictos. Una variación ligera en el pH, en la temperatura, hace que se enfermen o mueran. En este sentido, hemos puesto más los ojos en el ajolote de Xochimilco, porque es el que tiene más de 150 años de estudio a nivel mundial”, dice Mena.
Además del acuarismo (forma en la que llegó el ajolote a Europa), la principal razón de su extinción es el crecimiento acelerado de la mancha urbana en Xochimilco. “Por ejemplo, cuando fue el sismo de 1985 en la Ciudad de México, mucho del cascajo del terremoto fue a parar a zonas de canales. Justamente no había dónde desecharlo, y eso trajo que, al poner cierto piso en esa zona, pues la mancha urbana empieza a avanzar”, apunta Mena.
En los 90, cuando se aceleró la urbanización en Xochimilco, las personas que habitaban cerca de los canales desechaban las aguas negras de sus casas en el agua del canal, esto debido a que la conexión al drenaje era inexistente y así permaneció por años.
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Mena explica que otro gran problema anterior, fue que en los 70 se introdujeron otras especies acuáticas en los lagos de Xochimilco, sin estudios previos, lo que poco a poco desplazó al ajolote y trajo consigo la llegada de parásitos que afectan al animal.
El nombre científico del ajolote de Xochimilco es Ambystoma mexicanum, y es endémico de la zona de los lagos. En México existen otras 16 especies de este anfibio, y en la capital habitan tres, una que habita en Tláhuac, otra en la zona del Desierto de los Leones y la endémica, la de Xochimilco, y que, es usada hoy con fines políticos y que está amenazada con desaparecer.
Si bien hay intentos del gobierno por limpiar las aguas de Xochimilco, lo cierto es que la planta de tratamiento que limpia esos lagos se ubica en el Cerro de la Estrella, y constantemente tiene fallas y no limpia el agua de forma óptima.
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Un problema reciente, explica Luis Zambrano, ecólogo del Instituto de Biología de la UNAM, es la creación de grandes canchas de futbol. “A los ajolotes no les gusta convivir con el ruido de la ciudad, y la urbanización es de muchas maneras, no solo poniendo casas, sino también, por ejemplo, las canchas de futbol son urbanización, eso es lo que nos está llevando a la extinción de esta especie”, afirma.
Zambrano forma parte del proyecto Chinampa Refugio para limpiar las aguas de las chinampas mediante procesos biológicos, con el objetivo de mejorar la calidad del líquido y que el chinampero tenga mejores hortalizas y esa agua limpia ayude al ajolote a sobrevivir.
“El esfuerzo que nosotros estamos haciendo justamente es restaurar el hábitat. El ajolote es muy importante, pero lo es también el hábitat que ocupa, que es Xochimilco, eso de tener ajolotes en peceras o en santuarios no sirve de nada, porque no está aportando a la mejora de Xochimilco”, señala.
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Los esfuerzos deben dirigirse a conservar la especie endémica y no reemplazarla con otras especies hermanas, explica Zambrano. “No tiene sentido hacer eso. Es como, si se estuvieran extinguiendo los leones y entonces decidimos meter gatos ahí en la selva porque se están extinguiendo los leones. Sería un sinsentido”.
El investigador señala que, si no se atiende el problema del hábitat del ajolote, si la mancha urbana sigue creciendo y el gobierno no ejecuta programas de conservación, es posible que la extinción suceda en unas décadas.
“Si no encontramos más chinamperos para ejecutar el proyecto, la reducción será cada vez más fuerte y tarde o temprano se extinguirán en algunas décadas. No puedo decir una fecha exacta, se puede malinterpretar”, agrega.
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Mena González explica que por una razón hay una Declaratoria de Zonas Protegidas en distintas regiones de Xochimilco, sin embargo, al observar un mapa del crecimiento urbano de las últimas décadas, es evidente que no se están siguiendo las normativas. “La Declaratoria de Áreas Naturales Protegidas tiene una función, o sea, es proteger el área, pero a partir de que tú proteges el área, impacta la salud de los habitantes, no sólo de Xochimilco, sino de toda la ciudad”.
En un censo de ajolotes realizado en 2014 por el propio Mena y Zambrano, había 35 ajolotes por kilómetro cuadrado. Hoy, temen que esa cifra sea muy inferior, aunque no quiere decir que el animal haya desaparecido de las aguas, sino que está siendo desplazado por la mancha urbana, por lo que es más difícil encontrarlo.
“Ya hicimos las mediciones, no puedo dar todavía una cifra, pero lo que sí puedo afirmar es que todavía está el ajolote en los canales, espero por bien de la especie, que haya cambiado su estrategia de supervivencia y aún nos dé tiempo para que hagamos algo verdaderamente importante en el ecosistema, en vez de hasta andar pintando muñequitos y gastando sus millones de pesos en esas cosas sin sentido” expresa Mena.
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Zambrano señala que no tiene sentido crear santuarios para ajolotes, porque una vez que desaparezcan éstos, la especie también desaparecerá. La verdadera solución es proteger el hábitat. “He visto dos o tres esfuerzos desde el gobierno, que ni siquiera llamaría esfuerzos. Es como un zoológico, es como mantener los osos polares en refrigeradores, pues no sucede nada, para la conservación”.
Dice que además de eso, “no veo mucho más, no los estoy viendo trabajar con los chinamperos para mejorar la calidad del agua, no los estoy viendo mejorar el hábitat de Xochimilco con políticas de largo plazo, no veo nada de eso”.
Para Mena, no es congruente el discurso de la Jefa de Gobierno y el uso del ajolote como marca de la CDMX, y lo que hace en materia de conservación del anfibio. “No veo congruencia en lo que dicen, me da tristeza escuchar a la alcaldesa hablar de la cultura del ajolote, pero no veo un trabajo serio, no veo que rehabiliten chinampas, no veo que ayuden a los chinamperos, quisiera que, así como en tres meses pintaron toda la ciudad dijeran que ayudarán así de rápido a las chinampas para mejor el agua”.