Cada 12 de marzo se conmemora a nivel internacional el Día Mundial del Glaucoma, una enfermedad crónica que daña el nervio óptico del ojo, y la segunda causa principal de ceguera en la población, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta fecha es el eje principal de la Semana Mundial del Glaucoma, una iniciativa global organizada por la Asociación Mundial del Glaucoma que busca concientizar e informar a la población sobre esta enfermedad, así como promover los chequeos periódicos para detectarla en sus primeras etapas y prevenir la ceguera.
Este 2026, la jornada de salud comenzó el pasado domingo 8 marzo y concluirá oficialmente el próximo sábado 14 de marzo.
De acuerdo con Mayo Clinic —una organización sin fines de lucro, reconocida mundialmente como líder en atención médica, investigación y educación médica—, el glaucoma es una afección del ojo que daña el nervio óptico.
Este daño puede derivar en la pérdida de la visión o ceguera, ya que el nervio óptico es el encargado de enviar la información visual del ojo al cerebro y es vital para tener una buena visión. Estos daños en el nervio óptico frecuentemente están relacionados con una presión alta en los ojos; sin embargo, la enfermedad se puede producir incluso con una presión ocular normal.
El glaucoma puede presentarse a cualquier edad, pero suele ser más común en adultos mayores. Es una de las principales causas de ceguera en la población que supera los 60 años, no obstante, las y los especialistas trabajan en promover que es una afección prevenible, si se detecta en etapas tempranas.
La causa más conocida y tratable del glaucoma es la presión ocular elevada, que causa un daño mecánico en el nervio óptico.
Según información de la Academia Estadounidense de Oftalmología, muchas formas de glaucoma no presentan signos de advertencia significativos ni obvios, hasta que la enfermedad está en etapas bastante avanzadas. Por ello, al glaucoma se le apoda como el "ladrón silencioso de la visión".
No obstante, los síntomas dependen del tipo de glaucoma del que se trate, por ejemplo:
Glaucoma de ángulo abierto
Ausencia de síntomas en las etapas iniciales
Progresivamente aparecen puntos ciegos dispersos en la visión lateral o periférica
En etapas posteriores, dificultad para ver cosas en la visión central
Glaucoma agudo de ángulo cerrado
Dolor severo en el ojo o la frente
Enrojecimiento del ojo
Disminución de la visión o visión borrosa
Visión de arco irises o halos de luz
Dolor de cabeza
Náuseas y/o vómito.
Ya que la enfermedad tiene diversas variaciones, en general, se recomienda someterse a exámenes regulares de la visión, que puedan indicarle a un especialista que comienza a existir daño en el nervio óptico, y así detectar la afección en etapas tempranas.