Aunque –dijo- se burlen de la política de “abrazos y no balazos”, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un enérgico llamado a la población de Aguililla, y todo Michoacán, a que lo ayuden a conseguir la paz, que no tomen el camino de la violencia y que no se dejen manipular por los grupos criminales.

“Hago un llamado a la población de Aguililla y de toda esa región de Michoacán, a la gente, campesino, comerciantes, religiosos, a todos a que se ayude a conseguir la paz, que no se tome el camino de la violencia, de la confrontación, que hagamos a un lado el odio, el rencor, que llevemos a la practica el principio del amor al prójimo, que no nos hagamos daño.

“No a la violencia, si a la paz, al diálogo, y que no se dejen manipular por grupos delictivos que tienen otros propósitos, que aunque aparentan ser muy buenos y les reparten despensas o les ayudan, solo los están utilizando y que nosotros estamos en la mejor disposición de ayudar a toda la población, pero que no decidan por querer resolver la cosas por violencia se los pide el Presidente de México”.

El presidente López Obrador dijo que el pueblo de Michoacán es trabajador, por lo que confió en que no se dejaran enganchen porque hay dos o tres grupos que quieren apoderarse de territorios y provocar confrontación y pérdida de vidas humana.

“Nosotros no queremos que nadie pueda la vida. No quiero que pierdan la vida quienes están en las bandas delictivas, no quiero que pierda la vida nadie, no estoy de acuerdo con la vía violenta, soy pacifista, y aunque se burlen porque tengo una razón de fondo: voy a seguir diciendo abrazos no balazos, no se puede enfrentar el mal con mal, la violencia con la violencia”.

Aseguró que su gobierno no permitirá que garantice la paz con los grupos de autodefensa porque eso fue un grave error que causó la pérdida de vidas.

“Están muy interesados nuestros adversarios en la provocación, en que caigamos en la trampa, en marcharnos, en que es lo mismo de antes. ¡Yo no soy Peña y no soy Felipe Calderón! No soy partidario de masacres, torturas, de la asociación delictuosa que se daba entre delincuencia y autoridad somos distintos”.

Aseguró que va a Aguililla porque no quiero hacerle el caldo gordo a la prensa amarillista y a sus adversarios, pero insistió que está pendiente, atento, actuando, “pero no me estoy chupando el dedo”.

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