NUEVA YORK, EU., octubre 13 (ANSA/EL UNIVERSAL).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a alimentar las especulaciones sobre la posibilidad de buscar un tercer mandato en la Casa Blanca, pese a que la Constitución estadounidense prohíbe expresamente que una persona sea elegida presidente más de dos veces.
Durante un acto de campaña celebrado el lunes por la noche en Youngstown, Ohio, de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre, el mandatario respondió a los seguidores que comenzaron a corear "Four more years" (Cuatro años más).
"Me encantaría hacerlo, voy a ser sincero", afirmó Trump, antes de agregar: "Lo haría. Siempre lo haría".
Las declaraciones reavivaron el debate sobre las ambiciones políticas del magnate republicano, quien regresó a la presidencia en enero de 2025 después de haber gobernado Estados Unidos entre 2017 y 2021.
Trump, de 80 años, no anunció formalmente una candidatura para 2028 ni explicó cómo podría superar los obstáculos constitucionales que impedirían su regreso al poder.
Sin embargo, sus palabras se suman a una serie de comentarios en los que dejó abierta, al menos en el terreno político y retórico, la posibilidad de prolongar su permanencia en la Casa Blanca.
El pasado 11 de agosto, consultado sobre un eventual tercer mandato, el mandatario había reconocido las restricciones legales.
"Me encantaría presentarme, pero la ley es muy estricta al respecto", afirmó entonces.
La cuestión gira en torno a la Enmienda 22 de la Constitución, ratificada en 1951, que establece que ninguna persona puede ser elegida para la presidencia más de dos veces.
La disposición fue aprobada después de que Franklin D. Roosevelt conquistara cuatro elecciones presidenciales consecutivas, en 1932, 1936, 1940 y 1944, rompiendo la tradición de dos mandatos inaugurada por George Washington.
Para modificar esa prohibición sería necesaria una enmienda constitucional, un procedimiento que exige el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados, o una convención constitucional convocada por dos tercios de los estados, con la misma exigencia de ratificación.
El elevado umbral político y legislativo convierte cualquier intento de reforma en un desafío de enormes proporciones.
Sus declaraciones fueron interpretadas de diferentes maneras: mientras algunos aliados republicanos las consideraron provocaciones políticas dirigidas a sus adversarios, sectores demócratas advirtieron sobre la importancia de respetar los límites constitucionales.
El episodio de Ohio se produjo en plena ofensiva electoral de Trump para conservar el control republicano del Congreso en las elecciones de medio término.
En Youngstown, el presidente respaldó al senador Jon Husted, quien enfrenta al demócrata Sherrod Brown en una de las contiendas que podrían resultar decisivas para la composición del Senado.
El mandatario también defendió su gestión económica, atacó a sus adversarios demócratas y buscó movilizar a sus seguidores en un estado que ganó en las últimas tres elecciones presidenciales.
La posibilidad de un tercer mandato, aunque constitucionalmente prohibida en las actuales condiciones, vuelve así a instalarse en el discurso político estadounidense, a poco más de dos años de las próximas elecciones presidenciales.