El Tribunal de Apelación de Florencia determinó hoy que el ex gobernador de Tamaulipas, Tomas Yarrington, deberá responder a la justicia luego de conceder su entrega a cualquiera de los países que lo reclaman.

“La extradición fue aprobada tanto a los Estados Unidos como a México”, dijo a los medios al concluir la audiencia Luciana Singlitico, la fiscal General Sustituta de Florencia.

“Estamos satisfechos con el resultado”, continuó, tras precisar que el tribunal además desechó la solicitud de arresto domiciliario, así como las acusaciones por uso dedocumentos falsos y tráfico de drogas presentadas por Estados Unidos y México respectivamente.

Por su parte, el jefe del equipo de abogados, Luca Marafioti, afirmó que apelará la decisión ante la Corte de Casación de Italia, la más alta instancia judicial y último recurso.

Sobre el procedimiento de esta instancia, deberá pronunciarse el ministro de Justicia de Italia, quien además decidirá en dónde será juzgado Yarrington debido a que ninguna de las cortes tiene competencia sobre el tema de la prioridad.

Para Marafioti el proceso fue injusto, careció de elementos concluyentes y de la adecuada base legal, “pero sobre todo pone en riesgo la integridad del acusado (…) esperamos la Corte de Casación sea más sensible”.

La resolución fue suscrita por Salvatore Giardina, presidente de la terna de jueces que presidió la audiencia celebrada en la Max 32, la sala estelar del colosal palacio de justicia de Florencia.

Antes de ser pronunciada la extradición, los jueces celebraron una sesión que inició con la controvertida presencia del encargado de la Sección Consular de México en Italia, Luis Martín Anaya Imazio, quien tuvo que abandonar la sala al ser señalado por Marafioti como “muestra de la presión política que enfrenta Yarrington”.

También tuvo que retirarse del gran salón Tomas Yarrington Morales, hijo del ex gobernador de Tamaulipas, quien estaba en presencia del abogado de la familia Carlos Gutiérrez.

La Corte posteriormente escuchó las posturas de la fiscalía y la defensa sobre las solicitudes de extradición.

La justicia norteamericana lo reclama por presunta conspiración criminal, tráfico internacional de drogas, lavado de dinero, fraude bancario, evasión fiscal y uso indebido de la función pública, mientras que en México enfrenta cargos por corrupción y tráfico de drogas.

Tras una jornada de siete horas, Yarrington, enfundado en un traje gris y con pelo canoso, se puso de pie, junto las manos en la espalda, echó los hombros atrás para escuchar al juez Giardina, quien a su espalda tenía en letras gigantes la frase “La Legge e Uguale per Tutti” (La ley es igual para todos).

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