Calles vacías de las 13:00 a las 15:00 horas, locales vacíos y restaurantes y bares esperando clientes, es el panorama en la ciudad de Querétaro en la inauguración del Mundial de futbol 2026 y debut de México en el certamen.
Previo al partido en la ciudad hay una calma “chicha”. El tránsito en las calles disminuye. Las plazas públicas, como el jardín Zenea o el Guerrero, lucen semivacías. Las personas que caminan por las calles lo hacen con calma. Muchos visten la verde de la selección nacional. Incluso algunos coches lucen la bandera nacional en los cofres. Niños y adultos visten la camiseta de la selección.
Calles por lo regular transitadas, presentan poca circulación. Avenidas como Universidad, Los Arcos, Zaragoza, Constituyentes y Los Arcos presentan poco movimiento durante el partido en el que México vence 2-0 a Sudáfrica.
En los restaurantes del primer cuadro, horas antes, esperan con optimismo la visita de los aficionados que buscarán un lugar para comer, beber algún trago y ver el partido. Menos de dos horas antes, el movimiento es escaso.
Llega la hora del partido y los restaurantes siguen vacíos, apenas unas cuantas mesas son ocupadas por algunos comensales que llegan y se disponen frente a las pantallas ubicadas dentro de los restaurantes.
Quizá la amenaza de la FIFA, de castigar a los establecimientos que pudieran estar transmitiendo sin su licencia los partidos del Mundial, ha inhibido que la gente acuda a estos lugares.
En los negocios también los encargados y dependientes se unen a la euforia mundialista y portan la camiseta verde de la selección mexicana de fútbol. Algunos otros negocios tienen banderas nacionales.
Las calles de por sí solitarias ahora se ven mucho más. Son raros los vehículos que circulan y las personas que caminan por las calles también son pocas.
Uno de los hostess de un restaurante del primer cuadro queretano explica que quizás esta situación se deba a que la mayoría de la gente está en el Zona Fest, en el estadio Corregidora. “Quizás allá se fueron todos”, dice.
No en grandes cantidades pero los comensales llegan poco a poco a los restaurantes. Las mesas se comienzan a ocupar y los asistentes empiezan a consumir alimentos y bebidas, para amenizar el momento… y porque a la hora del partido ya hace hambre.
Quienes no pueden ver el partido en una pantalla de gran tamaño lo hacen en su teléfono. Vigilantes, encargados de negocios, voceadores usan sus móviles para sintonizar la transmisión de los canales de televisión y ver a Julián Quiñones anotar el primer gol del Mundial, o ver a Raúl Jiménez llorar mientras dedica el gol al cielo, a su padre, quien falleció hace tres meses y a quien prometió anotar en la justa mundialista.
El partido termina con la victoria mexicana y la gente se da cita en el jardín Zenea para celebrar el triunfo del cuadro nacional.