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Mercado de La Cruz, listo para la Cuaresma

Los puestos de pescados y mariscos ofrecen una amplia variedad de productos; dejar de comer carne roja, “es una experiencia espiritual”, considera fraile

FOTO. DOMINGO VALDEZ
18/02/2026 |08:05
Domingo Valdez
Corresponsal en QuerétaroVer perfil

Este miércoles comienza la Cuaresma, y los comerciantes de pescados y mariscos se encuentran listos para una de las temporadas fuertes del año, cuando los fieles católicos, siguiendo la tradición, dejan de consumir carne los viernes, respetando la vigilia que prohíbe la carne roja.

Los puestos de pescados y mariscos del mercado de La Cruz se preparan para la temporada. Con un gran surtido de productos. Los clientes pueden elegir desde mojarras, tilapias y pulpo, hasta salmón, atún, cazón, huachinango, langostinos, langostas, entre una variedad amplia, para todos los bolsillos, aunque hay especies que no son económicas.

Aun así, los locatarios siempre tienen alternativas para todos los bolsillos, nutritivas y con buen sabor.

Desde un día antes del Miércoles de Ceniza, los clientes llegan al pasillo del mercado donde se encuentran los locales de pescados y mariscos, donde además se encuentran los negocios de mariscos preparados, que también son buscados por quienes “adelantan vísperas” y deciden comer un coctel de mariscos, un vuelve a la vida o un caldo de camarón.

Algunas clientas acuden a comprar pescado, pensando en qué platillo prepararán. Puede ser un filete de cazón empanizado o al mojo de ajo. También un filete de tilapia o camarones a la diabla (paradójicamente en Cuaresma), acompañados de arroz blanco y ensalada.

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Para los paladares más exquisitos hay medallón de salmón o de atún a las finas hierbas, con espinacas frescas y pepino.

También se puede preparar un caldo de mariscos, con camarones, jaibas, almejas, filete de tilapia, pulpo, calamar y mejillones. Tampoco se tienen que olvidar los cócteles de camarón, callo de hacha, vuelve a la vida, o ceviche.

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Para todas las recetas en los puestos de La Cruz, los clientes encuentran los ingredientes, ya que no sólo venden pescados y mariscos, también tienen condimentos, salsas y aderezos, todo en el mismo lugar. Además, si se quiere una botana de Vigilia, hay charales enchilados o salados, según el gusto de cada cliente.

Los locatarios estiman un aumento en las ventas de 30% durante esta temporada. Señalan que de unos años a la fecha los católicos, por la situación económica, han dejado de lado el pescado para la Cuaresma, optando por el pollo, ya aceptado por la Iglesia católica.

El mercado vive un día más de bullicio, ruido y clientes recorriendo los pasillos, buscando lo necesario para la comida del día o la despensa de la semana. En los puestos de carnes rojas los clientes son menos que en pescados y mariscos.

Alimento milenario

En la Biblia es común la presencia del pescado como alimento y como objeto de milagros. En la zona de Palestina, por la existencia de los mares de Galilea y Muerto, así como por la cercanía con el Mediterráneo, el pescado era uno de los alimentos más económicos y comunes para la gente menos favorecida. “Era el alimento de los pobres”, pues las clases privilegiadas podían tener acceso a carne de animales mayores, como res y cordero.

Fray Alejandro Martínez Pérez, presidente del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas, explica que la Cuaresma es un tiempo de preparación, “es salir al desierto durante este tiempo, para descubrir en nosotros y motivarnos en nosotros este cambio como preparación para poder celebrar la Semana Santa. Por eso las prácticas cuaresmales tienen sentido en este objetivo: cambiar y transformar nuestro corazón”.

Las tres prácticas que se conocen dentro de la Iglesia católica, señala, son la oración, el ayuno y abstinencia, y la limosna, que deben practicarse para conducir a una transformación en el corazón de los devotos, en preparación de la Semana Santa.

La práctica del ayuno y la abstinencia se buscan como una experiencia de solidaridad.

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“El ayuno y la abstinencia se realizan los viernes. En especial durante el tiempo de Cuaresma que comienza con el Miércoles de Ceniza, realizamos el ayuno en Viernes Santo como esa experiencia espiritual que nos ayude a encontrar este vacío con Dios.

“Esta es una forma de mortificar nuestro cuerpo y fortalecer nuestro espíritu. Por eso, la Iglesia pide no comer carne en ese día, sino un alimento que en el tiempo de Jesús era de los pobres. El abstenerse de comer carne era para encontrar un sentido espiritual y por eso se propuso el pescado. De ahí pasa el elemento cultural, donde se realizan diferentes platillos durante la Cuaresma”, abunda fray Alejandro.

Sin embargo, señala, para la Iglesia lo más importante es que según las condiciones de cada persona o familia se pueda vivir esta experiencia de sentir ese vacío místico, esa necesidad de Dios dejando alimentos o prácticas que para los católicos resultan importantes.

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