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Las cazuelas llenas de menudo, consomé de pollo, de borrego, birria, esperan a los comensales que buscan alivio a los malestares de los excesos de la noche vieja, o simplemente buscan un almuerzo diferente en la mañana de Año Nuevo.
El olor a comida recién hecha llena el aire del mercado de La Cruz, donde los clientes poco a poco arriban. Se toman su tiempo para llegar. Tras las 10:00 horas, la mayoría de los puestos de comida lucen llenos de comensales que degustan desde tacos de guisados hasta menudo.
Temprano es un decir. Pasan de las 9:00 horas. La mayoría de los locales permanecen cerrados. Sólo los puestos de comida preparada, una carnicería y las pescaderías abren temprano.
“Los clientes llegan después de las 10 y media, 11 de la mañana. Es muy temprano”, dice una de las vendedoras del mercado.
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En los puestos las cazuelas de menudo vaporizan, en espera de comensales. En los puestos de tacos de guisados, los clientes ya saborean algunas delicias.
En otros puestos de menudo, los más madrugadores ya degustan el tradicional platillo que suele consumirse al otro día por aquellos que celebraron de más la noche del 31 de diciembre.
Los rostros cambian, el color vuelve al rostro, y un sudor recorre la frente de los clientes por lo caliente y “picosito” del menudo. Completa el menú un refresco bien frío, para aplacar la sed.
Otros clientes que llegan apenas lo hacen con la boca seca y con la ansiedad de quien desea terminar con un martirio. Otros conservan la dignidad y caminan despacio… o están muy mareados para caminar más rápido.
Las encargadas de los locales atienden a comensales que llegan deseosos de calmar sus padecimientos. Se apresuran a cumplir con las órdenes, para terminar con los suplicios etílicos.
Los puestos de antojitos, como guajolotes, enchiladas queretanas, gorditas, sopes y tacos, también son buscados por quienes deciden almorzar, aunque no tengan resaca. Simplemente por el gusto de comer algo diferente a la cena de fin de año.
Las marisquerías también son buscadas. Los caldos de mariscos, o de camarones, son los más solicitados. Igualmente los cócteles, como el Vuelve a la vida, Callo de hacha o camarones.
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Mientras, las calles permanecen vacías, con muy poco movimiento durante las primeras horas del año. Personas que salen a correr, a pasear a sus perros o que van a sus trabajos, son los únicos que ocupan las vialidades de la capital queretana.
Una nube de humo cubre la capital queretana, producto de las fogatas y la pirotecnia que se quemó la noche previa. Incluso, en redes sociales, la gente se queja del uso desmedido de fuegos artificiales. En avenida Cimatario y Luis Vega y Monroy, una decena de aves amanece muerta en el suelo. Son tordos en su mayoría, aunque también hay palomas. La mayoría dice que fue por la pirotecnia. Otras personas dicen que algún vecino de la zona los envenena.
Por otro lado, avenidas como Universidad, Constituyentes, Cimatario, Luis Vega y Monroy, 5 de Febrero, Boulevard Bernardo Quintana, entre otras, presentan poca circulación. Son pocos los automovilistas que transitan. Quienes lo hacen deben de prestar mayor atención, pues no falta el conductor que aún bajo los influjos del alcohol no respeta las reglas viales, sin pensar en los accidentes que pudiera provocar.
Incluso, algunas tiendas de conveniencia permanecen cerradas hasta después de las 9:00 horas. Las tiendas de autoservicio sí abren temprano, mientras que las farmacias que brindan servicios las 24 horas lucieron abiertas toda la madrugada.
No todos tienen celebraciones. Hay quienes pasan la Nochevieja en vigilia en los hospitales. Otros más viven el duelo por la pérdida de un familiar. No en todos los lugares se vive una fiesta por la llegada del nuevo año.
Poco a poco la capital queretana despierta. Las calles se comienzan a llenar de familias y turistas que salen a disfrutar de los atractivos del primer cuadro de la ciudad, las plazas comerciales, los cines, o acuden a los templos católicos a las misas de Año Nuevo que se llevan a cabo.
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Una de las tradiciones católicas de este día consiste en la bendición de 12 veladoras que se encienden el primer día de cada mes en honor a la Divina Providencia, pidiendo casa, vestido y sustento. En las misas los sacerdotes bendicen las veladoras de los feligreses.
El primer día de 2026 transcurre en calma para la mayoría de las personas. Unos salen a pasear, otros deciden quedarse en sus domicilios, tranquilos, recalentando lo que queda de la cena de la noche anterior. Recuperan las energías antes de volver a las actividades laborales tras los días de asueto. La mayoría regresarán a trabajar el lunes, aunque otros lo harán el viernes 2 de enero.
Un nuevo año se inicia. Un ciclo nuevo, con propósitos, proyectos, deseos de mejorar, anhelos por cumplir, de renovación, de cerrar ciclos y abrir otros. 2026 comienza y frente a la ciudadanía de Querétaro y de México hay un año de oportunidades y esperanzas.
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