Entre los comerciantes de la avenida Prolongación Corregidora Norte, a la altura de El Cerrito, hay molestia, enojo, pero sobre todo incertidumbre, ante los trabajos de demolición del puente, como parte de las obras del tren México-Querétaro, que ya comenzaron desde la semana pasada.
La avenida Corregidora ya presenta la intervención de los constructores, así como empresas cableras, de telefonía y cuadrillas de operarios del municipio de Querétaro, cada uno llevando a cabo una labor específica, como retirar cables, trabajar en las guarniciones o en los camellones.
La carga vial, como es de esperarse, se hace presente. De los dos carriles de cada sentido, sólo funciona uno por sentido. El avance es lento. Los automovilistas, salvo deshonrosas excepciones, se toman con calma el congestionamiento. Las autoridades ya lo habían anunciado.
Para dar fluidez al tránsito hay operarias y operarios que agilizan el paso de los vehículos. También elementos de la Guardia Vial se hacen presentes en la zona.
De los primeros afectados por los trabajos está una sucursal de una cadena de venta de pollos a la leña que se encuentra en el centro de la “zona cero”. Está sin clientes y desde afuera parece cerrada.
Los encargados de una lonchería, una pareja de adultos mayores preparan los alimentos que ofrecen a los posibles clientes que puedan llegar. Pero no llegan. Se niegan a hablar. En el rostro y la voz del hombre hay molestia. No quiere hablar de los trabajos que, según las autoridades, durarán ocho meses.
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Cerca, en un taller mecánico, dos trabajadores laboran en silencio. El ruido de la calle, con las máquinas trabajando, operarios perforando la banqueta y los motores de los autos que circulan opacan cualquier otro sonido.
En un estudio de tatuajes, el encargado trabaja sobre la piel de un cliente. Al menos tiene un cliente. En un local de pinturas no hay nadie. Al igual que en una tienda de ropa. La clientela comienza a ausentarse.
La encargada de una tienda de conveniencia cercana habla. Dice que desde la semana pasada comenzaron los trabajos en la zona, y que desde ese momento los clientes comenzaron a desaparecer.
Sin embargo, por su giro, es optimista. A ella los trabajadores que estarán ahí los próximos meses pueden ir y comprar refrescos, agua, botanas, cualquier artículo que vende detrás de la reja que tiene en el negocio, que evidencia las condiciones en las cuales deben laborar muchos de los locales por la situación de inseguridad.
“Y se viene lo peor. Este fin de semana ya van a cerrar la avenida y no pasará nadie por aquí. No sé qué vamos a hacer”, señala mientras cobra un refresco a un cliente.
Según el plan de trabajo, los fines de semana se cerrará la vialidad para que los trabajos se realicen con mayor rapidez, lo que afectará no sólo a los negocios ubicados sobre Prolongación Corregidora, también a los comercios del barrio de El Tepe, que los fines de semana son visitados por personas de otros puntos de Querétaro que acuden por despensa o a comer en el mercado.
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La encargada de una tienda de ropa también se niega a hablar. “Soy nueva, apenas empecé hoy”, señala. Su trato es cortés. Sin embargo, hay un gesto de molestia en su rostro.
La vialidad incluso se modifica. El retorno sobre Prolongación Corregidora, casi esquina con la calle de Metralla, es clausurado, por lo que los automovilistas, si quieren retornar en dirección a Bernardo Quintana, deben hacerlo hasta avenida Universidad.
Del otro lado, los trabajos se prolongan hasta la altura de la secundaria 2, donde trabajadores del municipio laboran en algunos postes en la zona.
En donde más se resiente el tránsito lento es en dirección al centro de la ciudad, ya que antes de la zona de obra, en el puente, hay una parada de transporte público, cuyas unidades, al subir o bajar pasaje, permanecen por un tiempo detenidas, y detrás de ellos los demás automovilistas, quienes tienen que esperar para seguir su camino.
El puente ya permanece cerrado para los peatones. Quienes quieran pasar a las vías del tren, desde Corregidora, ya no lo pueden hacer. Junto a las vías del tren, una excavadora compacta es operada por un trabajador que aplana el terreno.
La calle de Invierno, que sale del barrio de El Tepe, también es abanderada por operarios que señalan a los automovilistas que circulen. Aunque la afectación en la zona es menor.
La vida del barrio se trastoca con las obras en la zona. Todo sea en nombre del progreso y la modernidad. Una de las avenidas más importantes del centro de Querétaro se intervendrá, con consecuencias para los habitantes de la zona, y quizá de toda la ciudad, pues muchos queretanos recuerdan que cuando fue la intervención en Paseo 5 de Febrero las consecuencias para la movilidad en toda la ciudad eran visibles, con más circulación en vialidades como Bernardo Quintana y el anillo vial Fray Junípero Serra. Esta vez, la zona a intervenir se ubica en el corazón de Querétaro, con una alta densidad demográfica y una cantidad importante de población flotante que acude al primer cuadro de la ciudad a trabajar o a hacer trámites a las diferentes oficinas en el lugar.