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Como es tradición cada vez que se acerca el 2 de febrero, en uno de los estacionamientos del mercado de La Cruz se instalan puestos que ofrecen ropones y vestidos para los niños Dios, y cumplir con la tradición de La Candelaria, que dice que se debe bendecir en el templo a los niños vestidos y arreglados, recordando la presentación de Jesús en el templo, fecha que marca la conclusión religiosa de las fiestas navideñas.
Son apenas unos cuantos puestos. Contrario a la decena de comerciantes que se instalan para las fiestas decembrinas o para los Reyes Magos. Apenas ocupan una esquina del estacionamiento. Pero no por ello dejan de ser menos importantes, y no por ello, no son buscados. Al contrario, conforme se acerca la fecha más personas acuden.
En uno de los puestos una pareja atiende a los clientes, aunque el hombre apenas masculla cuando responde a los clientes.
A un costado, está el puesto de Josefina Fuentes Morales. La vendedora atiende a una mujer y a su hija, quienes llevan a un Niño Dios para vestir. La mujer dice que los padres en los templos católicos piden a los fieles vestir sus imágenes con ropones blancos, y no con vestimentas extrañas o de ocurrencia.

En el puesto de Josefina los ropones son tradicionales. A lo mucho los diferentes son aquellos de santos, como San Judas Tadeo, o del Sagrado Corazón de Jesús, pero la mayoría de sus productos son blancos, como lo piden en los templos.
Josefina dice que tiene más de 40 años vendiendo ropones de Niños Dios. Señala que en este tiempo las tendencias han cambiado en cuanto a la vestimenta de las imágenes. “Como que las personas, actualmente, se están rigiendo por la situación de la Iglesia. Si la Iglesia les dice que vistan a los Niños de ropón, no importa el color, excepto el primer año que tiene que ser blanco, ya posteriormente los cambian a otros colores, dependiendo de la iglesia”, explica.
Asimismo, muchas personas recurren a vestidos de San Judas Tadeo, Sagrado Corazón, el Niño de la Salud, que son de los más buscados, pues la gente agradece así un favor del santo. Hay ocasiones que visten a sus imágenes del Niño de la Abundancia, para que todo el año se tenga dinero en la casa. La comerciante comenta que al mercado de La Cruz acude mucha gente de diferentes puntos de la ciudad e incluso de municipios cercanos, pero para ropones para el Niño Dios, comenta, los clientes le han dicho que en calidad es superior La Cruz, pues en El Tepe venden ropones, en el mercado Escobedo también, pero no tienen la misma calidad que la mercancía que ellos ofrecen.

Pone como ejemplo un ropón blanco que tiene en exhibición, decorado finamente con pedrería y encajes detallados. Es uno de los ropones más elegantes que tiene a la venta. Otro de los ropones más elegantes que ofrece es uno de Sagrado Corazón de Jesús, cuyos detalles bordados lo hacen vistoso y elegante.
“Las personas en esta ocasión, por el Niño Dios, lo que se gasten es de corazón. Siento que buscan la mejor calidad, más aquí, en este mercado. Buscan la que les agrada y buscan la que se adapte a su presupuesto”, señala.
El costo de los ropones depende del tamaño del Niño Dios, aunque Josefina precisa que en su caso a los clientes que tiene y que la buscan año con año no les da precios caros, además de ofrecerles productos de calidad.
“Cada año se cambian los vestidos, son diferentes modelos, porque también la gente ve que ya tuvo cierto modelo, entonces cambiamos los modelos cada año. Hoy traje un Sagrado Corazón, decimos que es de gala. La talla más chica, número 15, se las estoy dando en 290 pesos, con todos sus accesorios. Si el cliente lo quiere vestido aquí o se lo quiere llevar a casa a vestir, es de acuerdo al gusto de la persona”.

Por otro lado, el ropón decorado con pedrería cuesta 850 pesos, sin accesorios, pero llama mucho la atención por la belleza de la pieza.
La afluencia de compradores es constante. Son principalmente mujeres, quienes se acercan a preguntar precios o pedir un vestido en especial. En su caso, precisa que en estos momentos ya tiene algunos pedidos y ropones apartados, pues son de los más buscados, principalmente en tallas chicas. Muchas veces sus clientes no llevan completo el monto del ropón y se lo dejan apartado con un adelanto.
La venta de ropones para Niños Dios estará hasta la tarde-noche del 2 de febrero próximo. Las ventas hasta ahora, menciona Josefina, han sido buenas. La mercancía que se quede —que espera sea poca— se guardará para el próximo año, cuando los devotos busquen las mejores galas para su Niño Dios y lo lleven a bendecir al templo católico de su elección, para mantener viva la tradición.
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