Metrópoli

Hubo tregua navideña al caos cotidiano

Hubo tregua navideña al caos cotidiano
26/12/2014 |00:17
Redacción Querétaro
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Luego de que se llevara a cabo en muchos hogares una conmemoración más de la Navidad, la actividad de la ciudad se puede observar claramente mermada, toda vez que solo algunas personas se encuentran retomando sus labores, las calles lucen vacías, el tráfico vehicular desapareció y conforme avanza el día algunas personas se asoman a las calles.

Son la minoría aquellas personas que durante este 25 de diciembre no pudieron quedarse en casa para continuar disfrutando de la temporada navideña; sin embargo, ellos son los testigos de lo que pareciera una ciudad abandonada, para este día la mayoría de las personas se han olvidado de salir, tal vez impulsados por la fecha, por el frío que se sintió durante la mañana o por las propias vacaciones.

Las zonas que tradicionalmente se pueden observar saturadas de personas, como el Centro Histórico, plazas comerciales como Boulevares o Plaza del Parque, se pueden apreciar sin vehículos en sus estacionamientos ni personas en sus inmediaciones. Este jueves es obligado para hacer una comparación del estrés que se vive durante un día común, y el disfrute que se puede hacer de las calles durante días feriados.

Con el crecimiento que se ha tenido en Querétaro, cada día se puede observar la manera en que el tránsito se endurece, con lo que las llamadas “horas pico” se han extendido por varios minutos u horas, dependiendo la vialidad que se transite. Para el peatón también hay aumento, toda vez que se puede observar cómo las personas chocan diariamente con cientos de conciudadanos por las calles de la ciudad.

No obstante, este jueves todo es diferente; no hay tránsito de carros ni de personas, el ruido que se puede escuchar por algunas calles corresponde a los tradicionales cuetes que se encienden por los chicos y grandes en las casas; en algunos domicilios aún se puede apreciar que continúan los festejos, con el afamado recalentado, en el que las personas vuelven a reunirse con el pretexto de acabar con esa comida que por la noche no se terminó.

Al caminar por las calles uno se puede percatar de aquellos aromas cada vez más relacionados con el espíritu navideño o con las festividades, como lo es el ponche o bien el recalentado de una carne asada, entre muchos otros guisados y comidas que cada familia prepara siempre en estas fechas especiales.

Por algunas colonias también se pueden ver cómo los pequeños salen de las casas a las calles a disfrutar que pocos vehículos transitan por ahí, como raras veces ocurre, con unas piedras formando una portería y donde el balón se convierte en el instrumento que alimenta su diversión; podrían pasar mucho tiempo jugando, hoy las calles son suyas.

Conforme el día transcurrió, más personas buscan disfrutar de esta misma tranquilidad, que a su vez va disminuyendo; tanto turistas, como locales aprovecharon en los centros turísticos que son días no laborables, museos, parques y jardines tuvieron media afluencia.