Desde hace cinco años en el estado, el Colegio de Bachilleres (Cobaq) plantel 3 en Corregidora, decidió abrir sus espacios educativos para dar formación académica a jóvenes con sordera, discapacidad visual y motriz, y con ello brindarles herramientas para un mejor futuro.

Fue en agosto de 2010 cuando el Cobaq implementó este programa, con el fin de proporcionar educación media superior a estudiantes con estas discapacidades, ofreciendo sus instalaciones y servicios, según sus necesidades.

El proyecto surgió cuando autoridades escolares se dieron cuenta de la necesidad que había en el estado de atender a la población estudiantil con algún tipo de discapacidad, dando paso a la realización de un estudio de mercado.

Los resultados de este análisis arrojaron que los jóvenes con discapacidad auditiva, debilidad visual y motriz —y que contaran con educación secundaria— podían continuar sus estudios en la educación media superior.

De acuerdo con la responsable de Bachillerato incluyente del Cobaq, Norma Angélica Ramos Pérez, el proyecto inició con 14 alumnos sordos, 4 con discapacidad visual y uno con discapacidad motriz, para lo cual fue necesario habilitar los espacios físicos, en un principios en los planteles 3, 22 y 17.

En el plantel 3 Corregidora se recibió a los alumnos con discapacidad auditiva; en el plantel 17, a jóvenes con discapacidad motriz y en el 22, a alumnos con discapacidad visual. Sin embargo, al estar dispersos, se optó por juntar a los jóvenes sordos y con discapacidad visual en un solo plantel, el 3.

En 2013 egresó la primera generación de estos jóvenes, concluyeron su bachillerato cuatro alumnos con discapacidad visual. En 2014, concluyó la primera generación de alumnos sordos, formada por 11 jóvenes y dos alumnos con discapacidad visual.

En este 2015 egresaron cinco alumnos sordos y una estudiante con discapacidad motriz. Por lo cual, en estos cinco años, tan sólo jóvenes con discapacidad auditiva han egresado 16 alumnos, 13 de los cuales están estudiando una licenciatura en la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui.

La institución como método de enseñanza a esta población estudiantil, utiliza el bicultural y bilingüe; el primero de ellos, enfocado a la cultura sorda; mientras que en el segundo trabajan en la cultura de señas, así como el español escrito, que significa para ellos su segunda lengua, ya que su lengua materna son las señales.

Para el caso de jóvenes con discapacidad visual, el Colegio se enfoca en el Braille y el español hablado. Es de destacar que al igual que el resto de la matrícula estudiantil, estos jóvenes cursan el mismo plan de estudios, sólo que de una manera diferente.

Con el apoyo del docente, cuatro intérpretes de lengua de señas y un intérprete traductor del Braille al español y viceversa, el Colegio enseña a los jóvenes; en total ocho docentes trabajan las diferentes asignaturas.

Según autoridades del Colegio, este programa de Bachillerato incluyente, como educación formal escolarizada, es el único que se imparte a nivel estatal. Sin embargo, existen modelos abiertos o semiescolarizados que trabajan en el estado.

Hoy, en este programa la matrícula es de 42 alumnos: seis jóvenes con discapacidad visual, 35 con discapacidad auditiva y uno con discapacidad motriz. Sin embargo, el llegar a este número no ha sido fácil para los académicos y autoridades del Colegio, ya que indican, al principio, lo más difícil fue que los jóvenes se sintieran pertenecientes a una comunidad.

“En el plantel se ha tenido buena aceptación por parte de los alumnos oyentes, hay muchos jóvenes oyentes que ya manejan el lenguaje de señas, y que pueden mantener una conversación con ellos, en ese sentido se eliminó esta barrera que les impedía adaptarse o incluirse de manera integral; actualmente quizá lo más difícil para ellos es que no dominan el español”.

Miguel Eduardo Rocha Márquez, de 22 años de edad, con discapacidad auditiva, dijo que en 2010 por ingresó al Colegio, contando con el apoyo de profesores y su familia.

Actualmente su reto es concluir su bachillerato en el Cobaq y su objetivo es estudiar una carrera en software en la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui.

Dice que sabe el lenguaje de señas y también está aprendiendo el lenguaje escrito, que es como de comunica con las personas sin discapacidad.

En este bachillerato incluyente hay estudiantes destacados en deportes y artes, como Adán de Jesús Crispín López, de 18 años, quien acudirá a la Olimpiada de Sordos en 2017, en la categoría de atletismo en 100 metros y 600 metros.

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