La escena es normal y se repite varias veces al día: la gente invade la ciclovía de avenida Universidad para abordar el transporte público, sin fijarse que detrás suyo se aproxima un ciclista, quien tiene que detenerse de manera abrupta ante las personas que buscan subir al camión. La ciclovía de Universidad, además de lucir sin mantenimiento, afectó la vida de los comercios de la avenida desde que se construyó: sus ventas en algunos casos se redujeron hasta en 50%.
Julio Espínola Zapata, presidente de Saca la Bici, dice que la ciclovía es peligrosa para los ciclistas porque no se ha reforzado la seguridad vial en la misma.
Los ciclistas van y vienen por la pista de Universidad, pero el peligro es más latente en las paradas del transporte público. Una de las más saturadas, la que se ubica frente al auditorio Arteaga. Ahí, en las horas pico, cientos de personas esperan su camión para regresar a sus hogares o dirigirse a sus trabajos o escuelas.
Madres con sus hijos que portan uniformes escolares, alumnas y alumnos de la universidad que tiene un campus en las inmediaciones, así como personas de la tercera edad que por una u otra razón acudieron al centro, llenan la parada. Los ciclistas, al ver la cantidad de gente que se aglomera para abordar las diferentes rutas que por ahí pasan, tienen que o invadir los carriles de Universidad, o la banqueta.
Ambas situaciones son peligrosas, pues en la primera se corre el riesgo de ser arrollado por un automovilista, mientras que en la segunda, se puede atropellar a algún peatón.
Sin embargo, no son las únicas afectaciones. Don Rafael, quien atiende su negocio de jugos y licuados sobre Universidad, narra que el local es de su madre, quien lo tuvo “parado” durante más de un año, debido a que nadie quería rentar el lugar, pues las obras y la falta de estacionamiento no hacían posible que los clientes se pudieran estacionar para comprar.
“Aquí, mi mamá tuvo el local cerrado prácticamente un año y tres meses, porque nadie quería rentarlo. Ahora lo malo de la ciclovía es que los ciclistas no la respetan. Se suben a la banqueta, ni los coches, a veces la invaden, entonces, como idea está bien, pero no buscaron el lugar más adecuado”, explica.
El comerciante subraya que unos de los principales problemas que tiene la ciclovía es la parada del camión, pues hay que “torear” las bicis.
La situación se agrava aún más con la inseguridad que prevalece en Universidad. Rafael enfatiza que “aquí hay una bola de rateros y no hay vigilancia. Desde Juárez para acá (no más de tres de cuadras) y en todas las calles, de aquí a Escobedo, cada cinco casas ha habido un asalto, y es que no hay vigilancia”. Agrega que a veces pasan hasta cuatro horas para que las patrullas se den una vuelta por la zona.
Blanca, quien tiene una tienda de abarrotes sobre Universidad desde hace 11 años, muy cerca del cruce con Ezequiel Montes, comenta que tienen muchos años, desde que se hizo la ciclovía, denunciando que han bajado sus ventas, en su caso, hasta 50%, pues los clientes no se pueden estacionar sobre la avenida y depende sólo de los peatones que pasan por el sitio.
Precisa que con la actual administración no se ha tenido acercamiento, a pesar de que cuando estaba en campaña el presente edil, Marcos Aguilar Vega, les ofreció apoyarlos.
Blanca, además de tener su local sobre Universidad, vive en la calle de Ocampo, por lo que es afectada tanto en su vida laboral como personal. Además, comenta que los policías de tránsito los multan cuando están descargando mercancía.
Ciclovía en pésimas condiciones. En tanto, Espínola Zapata comenta que la ciclovía está en malas condiciones, debido al deterioro y falta de mantenimiento desde que se inauguró, cuando Francisco Domínguez fue alcalde de la capital.
“Es impresionante que la única ciclovía con la que cuenta (la ciudad) o que podría llegar a parecerse a lo que es una ciclovía correcta, se encuentre en tan deplorables condiciones. No me consta porque no conozco el proyecto, pero parece ser que la quieren mover de lugar”, explica.
Abunda que es lamentable que quieren moverla, pero ellos, como organización, la defenderán, porque subraya que parece que a las autoridades capitalinas no les importa la ciclovía y no quieren invertir nada en ella ni en su infraestructura.
Señala que aunque no han ocurrido accidentes, temen por la vida de los ciclistas, por lo sucedido en avenida Zaragoza hace tres semanas, cuando un ciclista perdió la vida, lo que derivó en que ayer por la tarde se colocara una bicicleta blanca en el sitio del percance, que es precisamente una parada de autobuses.
Precisa que la ciclovía de Universidad es peligrosa porque no se han arreglado sus intersecciones, las paradas de autobuses, “se ha mantenido en el olvido, y el no reforzar los mecanismos de seguridad y no ver ninguna evolución es riesgoso”.
Agrega que ni los conductores de transporte público ni los particulares respetan la vía, aunque en un principio sí causó impacto, pero ahora hasta los mismos comercios la ignoran, pues saben que no pasa nada si la invaden, o si los servicios de valet parking la usan para estacionar los automóviles de sus clientes, pues “no hay seriedad por parte de las autoridades, para constatar que es una prohibición y multar cuando se invade el espacio exclusivo de la bicicleta”. Añade que esa situación convierte en peligrosa la ciclovía, no nada más en las paradas y las intersecciones, sino en todo el trayecto.
Crece robo de bicis. Agrega que por lo menos en el último año se duplicó el robo de bicicletas en la capital del estado, pues no hay estaciones adecuadas o vigiladas por la autoridad.
“Podría ser porque hay más bicicletas, porque vemos que las tiendas son cada vez más y hay por todos lados. El comercio de bicicletas ha crecido en los últimos tres años, y obviamente hay más usuarios. En segundo, el usuario de bici no tiene un lugar seguro donde dejar su unidad. No hay cicloestaciones y las que hay, están de adorno, pues no están sembradas en un lugar seguro o con mecanismos de seguridad, como una videocámara. Sólo fueron sembradas, hablando de Universidad, por mera estética, porque son cicloestaciones que no son funcionales”, subrayó.