En Chiapas, lugar emblemático en el que se conjuntan los temas del indigenismo, de la convivencia con la naturaleza, de la opresión, del maltrato y de la degradación, el papa Francisco habló sobre la importancia de que las leyes sirvan para mejorar la vida de las personas y la importancia de reconocer el valor de los pueblos “que saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como ‘fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano’”.
Las lecturas bíblicas de la misa dieron la pauta. En la primera, del libro del Levítico, se narra cuando Dios le da a Moisés la ley para los israelitas. “Una ley —dijo el Papa— que ayudaría al Pueblo de Dios a vivir en la libertad a la que habían sido llamados. Ley que quería ser luz para sus pasos y acompañar el peregrinar de su Pueblo. Un Pueblo que había experimentado la esclavitud y el despotismo del Faraón, que había experimentado el sufrimiento y el maltrato…
“Y ahí se manifiesta el rostro de nuestro Dios… que sufre ante el dolor, el maltrato, la inequidad en la vida de sus hijos; y su Palabra, su ley, se volvía símbolo de libertad, símbolo de alegría, de sabiduría y de luz…”.
Valor del indigenismo y respeto al medio ambiente. Reconoció el Papa que en los pueblos indígenas “hay un anhelo de vivir en libertad, hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean moneda corriente. En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz.
“Algunos —continuó diciendo— han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, perdón hermanos. El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes.
“El mundo de hoy, preso del pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad…
“Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”.
Vale la pena analizar a fondo estos mensajes y procurar que en nuestras leyes y en la forma de organizarnos en la sociedad favorezcamos una vida en armonía con la naturaleza, la solidaridad y la custodia del medio ambiente.
[Publicidad]



























