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ICA: puente San Juan, compleja construcción

Metrópoli 06/11/2015 00:18 Actualizada 09:25

Con una longitud total de 563 metros y una altura máxima de 100 metros, el puente San Juan del Libramiento Palmillas-Apaseo, es por la complejidad de su construcción, el trabajo más difícil, pues además de las dificultades de la construcción, los trabajadores deben cuidarse incluso de los toros de lidia de una ganadería adyacente a la obra.

En entrevista el ingeniero Raúl Navarro Trejo, superintendente de Construcción de la empresa ICA, dijo que la construcción del puente San Juan, explicó que junto con el puente Tuna Mansa, son las obras más complejas del libramiento, estimando que concluya su construcción en mayo de 2016.

“Estamos tratando de incrementar nuestra fuerza de trabajo para acortar tiempos. Aproximadamente son 120 personas que van a estar laborando en esta obra, entre fierreros, albañiles, carpinteros y ayudantes generales”, indicó.

Explicó que la construcción se realiza con estructura de concreto con columnas huecas, cuya característica es que es un puente empujado, pues no es montado a través de grúas o lanzado con un equipo.

“Es un puente el cual fabricamos, con dovelas metálicas, fabricadas con acero estructural, especial para la fabricación de puentes. Toda esa estructura la estamos realizando en Guadalajara (Jalisco), va a venir armada”, agregó.

Precisó que para el “empuje” del puente se usarán gatos hidráulicos con potencia suficiente para agarrar el puente y empujarlo, siendo este proceso en etapas sucesivas, al tiempo que comentó que el puente pesa dos millones de kilogramos, que es lo que se empujará paulatinamente hasta llegar al otro lado.

Para la construcción también hacen uso de grúas, empleadas para elevar la cimbra con la que van colando, proceso similar al que se usa en el puente Tuna Mansa, con 203 metros de longitud una altura máxima de 80 metros.

Precisó que trabajan seis días a la semana y van a aumentar a dos turnos diarios, trabajando los domingos cuando es necesario, sin que se haya detenido la obra.

El libramiento pasa por terrenos de una ganadería de reses bravas, situación que dijo Navarro Trejo tienen controlada, pues los toros están confinados, pues los mismos ganaderos vigilan que los astados no estén próximos a las obras.

“Contamos con personal de seguridad que está a diario, toda la jornada de trabajo, y están al pendiente de todo esto. Tenemos paramédicos, un doctor que está con nosotros, una ambulancia de la Cruz Roja y un consultorio para cualquier eventualidad”, subrayó.

Puntualizó que enfrentarse a la naturaleza no es sencillo, pues hay que efectuar barrenaciones (explosiones) controladas, usar explosivos, autorizados por la Sedena, además de sacar ese material del lecho del Río San Juan para no cerrar el cauce.