Para que los proyectos productivos que desarrollan las universidades puedan llegar a los hombres y mujeres del campo es necesario que las autoridades de todos los niveles sean el enlace y apoyen con recursos económicos, para abatir la marginación y pobreza en la que viven los campesinos de la entidad, aseguró el ex académico de la UAQ y representante en Querétaro de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Eduardo León Chaín.
Señaló que en el estado hay zonas que padecen la marginación de manera más severa, como en los municipios Pedro Escobedo y Querétaro, que años atrás han sido vendidas a empresas, cambiando su vocación agraria.
“Tierras que son fértiles, que son productivas, que tienen agua y que se han entregado, porque al campesinado no se le han entregado apoyos”, abundó, al tiempo que recordó que años atrás también el municipio de Cadereyta de Montes hay zonas que se “entregaron a grandes empresarios, aprovechando las circunstancias que tienen los campesinos de vender”, dijo.
Puso como ejemplo la zona de la Santa Rosa Jáuregui, en la zona de La Estacada, donde se localiza en Parque Industrial Querétaro, que ha crecido en varios cientos de hectáreas, “arrinconando” a La Estacada, además de padecer problemas como carencia de agua, porque “está privatizada al parque industrial”.
Asimismo, la compra a bajo precio de las tierras ejidales genera pobreza, extrema pobreza, por lo que la gente tiene que salir a trabajar a la ciudad de Querétaro, si es que trabaja, y otro fenómeno es la migración.
León Chaín explicó que los campesinos al vender la tierra se ven obligados a migrar a Estados Unidos, “generando una gran contradicción, pues mientras por un lado sus tierras no las puede cultivar y producir, se va al norte, con todo lo que ello implica, a trabajar en el campo, para los productores norteamericanos”.
Agregó que eso es una “gran contradicción” que no es vista por el gobierno o no se quiere ver, para poder sacar a los hombres del campo de la pobreza, haciendo que sus tierras produzcan.
“Se tienen que favorecer las políticas para cambiar la infraestructura de riego en las tierras y que no sean de temporal, para que se tengan buenos sistemas de comercialización, para garantizar un buen precio a los productores primarios y seguir sembrando cada vez, así como trabajar en la mejora de las semillas”, precisó.
Para lograr abatir las condiciones de pobreza, detalló, se debe de acercar a la academia con los productores, pero es el gobierno quien debe de aportar los apoyos que se requieren y los recursos para concretar los proyectos.
“Tiene que haber un plan integral de rescate del campo, para cumplir el derecho a la alimentación”, agregó el especialista, al tiempo que aseguró que “el gobierno sólo derrama migajas. No puede tener éxito cualquier política pública si tiene una política paternalista, clientelar, muchas veces. Tiene que ser integral”.
Esa política, puntualizó, debe de contemplar a los estudiantes, el fomento del uso de las nuevas tecnologías, el ahorro del agua, de fertilizantes orgánicos y de la implementación de programas sociales por parte del gobierno federal, estatal y municipal.