[Publicidad]
La práctica del arte en los niños reduce hasta en 90% los casos de bullying en el aula de clases, y hasta 80% los casos de violencia intrafamiliar, aseguró Tere Hernández González, profesora de educación básica en una primaria en la comunidad marquesina de Alfajayucan, egresada de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y próximamente, licenciada en artes plásticas.
En la comunidad de Alfajayucan, municipio del Marqués, donde viven cerca de 500 niños, Tere Hernández desarrolló durante 10 meses un proyecto denominado “el arte como clave para impulsar la educación básica”.
El trabajo lo realizó con 39 niños de 10 a 11 años en una escuela primaria de la comunidad, y nació después de observar que no existe un vínculo real y práctico entre el arte y la educación en todos los niveles, especialmente en la educación básica.
“Me di cuenta que a través del arte los niños despiertan su creatividad. No hay niño que no le guste pintar o le guste dibujar, sin embargo, no se le da la importancia que debería tener este tema”, advirtió Hernández González.
Precisamente, aprovechó ese gusto que tienen los niños por el dibujo para que a través del arte pictórico, ellos pudieran expresar sus sentimientos y emociones. Asegura que le fue difícil al principio, ya que conforme los infantes van creciendo, la creatividad se va limitando.
“La creatividad más viva está en la etapa preescolar y en los dos primeros años de primaria”, aseveró la profesora, quien este fin de semana llevó a 16 de los infantes a su cargo para que realizarán una exposición en el Palacio de Gobierno del estado.
La egresada de la UAQ advierte que, por medio de este proyecto, comenzó a ver los beneficios de que los niños realizaran actividades extra clase. Se invitaba a los pequeños a plasmar en una pintura lo que ellos quisieran, lo que provocó que reflejaran en sus dibujos, sus sueños, ilusiones, esperanzas y hasta sus miedos.
“Con el arte se desbloquean, dan rienda suelta a su imaginación, comencé a notar que las actividades que estábamos realizando ayudaban a fomentar la creatividad de los pequeños. En la técnica se trabajó menos, se trabajó más en las emociones, los sentimientos, la comprensión, la convivencia escolar, en cosas sanas”, adujo.
Gracias a este trabajo la disminución del bullying en el salón de clases fue notable, ya que los infantes se empezaron a conocerse más, “se valoraron más, empezaron a conocer las cualidades de cada uno”, añadió.
De la misma forma, esta actividad ayudó a detectar problemas emocionales que los niños expresaban en sus trabajos: “Hubo una niña que me pintó un cuadro donde me dibujó que es una niña depresiva y que como en su casa hay violencia y sus padres no la entienden, va a tomar la decisión de suicidarse, la escuché y nos alertó acerca de la situación que vivía con su familia, platicamos mucho con ella, la reorientamos y pudimos ver un cambio en ella”, precisó Tere Hernández González.
La profesora exhortó a un cambio, pues “los niños también sienten y piensan y necesitamos ser educados de esa manera. La educación se basa sólo en la formación pedagógica, pero lo humano lo dejamos a un lado. A través de este proyecto se ha trabajado en esta situación en los niños”.
[Publicidad]






