La pata del perro, un bar de camaradas | Querétaro

La pata del perro, un bar de camaradas

Vida Q 20/11/2017 16:25 Karla Castillo Actualizada 16:25

La historia de este bar comenzó hace cinco años, cuando Luis y Paco empezaron a idear un negocio que ofreciera bebidas tradicionales de varios estados de la República Mexicana

La historia de este bar comenzó hace cinco años, cuando Luis y Paco empezaron a idear un negocio que ofreciera bebidas tradicionales de varios estados de la República Mexicana

Al poco tiempo tuvieron la oportunidad de abrir el primer local en el Pueblo Mágico de Bernal, dentro de Ezequiel Montes, en el que manejaban desde carnaval, pulque, mezcal de alacrán, serpiente y avispa, hasta aguardiente, pozol, amarguito y sotol.

El bar, que aún ofrece servicio, fue dirigido al sector turístico, especialmente a los extranjeros que buscaban probar cosas diferentes y estar inmersos en las raíces de la cultura mexicana.

“A Paco y a mí nos encantó salir de viaje por toda la República, nos dimos cuenta que no es necesario ir lejos del país para encontrar muchas opciones de bebidas. La hospitalidad y la calidad con la que te reciben las personas, así como la pasión con la que te enseñan a hacer sus bebidas es algo que nos dejó marcados”, comentó Luis.

Tiempo después abrieron las puertas de otro establecimiento en la ciudad de Querétaro, en uno de los andadores del Centro Histórico. La línea continuó siendo la misma pero descartaron algunas bebidas de la carta, dejando únicamente las más pedidas como “El carnaval”, originario de Huichapan, Hidalgo y “El aguardiente” proveniente de Veracruz.

Poco a poco se fueron integrando amigos que hicieron crecer el proyecto en diferentes ámbitos; actualmente los colaboradores son Ariel, Adrián, Luis, Paco, Jared e Iván; cada uno de ellos aporta de una manera diferente y cabe destacar que aquí no existen puestos determinados o una jerarquía.

La pata del perro se encuentra en la calle de 5 de mayo #48, en donde prevalece la música estilo reggae y cumbia para pasar un buen rato, aunado al trato personalizado por parte de los integrantes del lugar.

“Siempre estamos tratando de ser la banda para la banda, buscando que sientan que en vez de venir a gastar su dinero, llegan con unos amigos a divertirse”, dijo Luis.

“Lo mejor de aquí es la camaradería, al final del día tratamos de romper con el esquema de puestos entre nosotros. La intención también es que los que lleguen nos conozcan como amigos, y que poco a poco se vaya haciendo esa comunidad y cultura”, concluyó Iván, integrante de La pata del perro.